El exministro de Salud Fernando Ruiz Gómez ha lanzado una advertencia contundente a través de una columna publicada en Revista Semana: el próximo Gobierno recibirá un sistema de salud «casi en ruinas», con un desfinanciamiento crónico y barreras de acceso masivas que ya cobran vidas. Ruiz, quien lideró la cartera sanitaria durante el gobierno de Iván Duque y condujo la gestión de la pandemia, plantea un plan de rescate urgente que incluye regulación estricta de conglomerados, transparencia absoluta en la información y una reorientación del modelo hacia el paciente, justo cuando el país se prepara para la transición política.
El diagnóstico que presenta Ruiz se basa en cifras oficiales que revelan una crisis sin precedentes. Según la Defensoría del Pueblo, en lo corrido de 2025 ya se han interpuesto 312.000 acciones de tutela por parte de colombianos que reclaman su derecho a la salud, una cifra que se dispara frente a las 92.372 registradas en 2021 y las 156.419 de 2022. La Federación Colombiana de Enfermedades Raras (Fecoer) reporta más de 2.000 muertes prematuras asociadas directamente a la falta de acceso oportuno a servicios y medicamentos, mientras que la Supersalud recibió 1,4 millones de quejas en 2024 por barreras de acceso, un 20 % más que el año anterior.
Diagnóstico de una crisis
El sistema, que el Estado financia con 114 billones de pesos anuales, enfrenta además un escenario fiscal complejo. La Contraloría ha detectado más de 16 billones de pesos en anticipos a la red prestadora que no han sido legalizados, una muestra de la opacidad administrativa que denuncia el exministro. En el centro del problema aparece la Nueva EPS, que concentra más de 11 millones de afiliados y representa una gran parte del hueco financiero. Ruiz advierte que esta entidad, actualmente intervenida, ha perdido capacidades para controlar la salud de sus pacientes y que su manejo será decisivo para el futuro del sistema.
Para el exministro, la atención diaria se ha convertido en una batalla: pacientes que esperan medicamentos, reciben fórmulas incompletas o enfrentan trámites administrativos interminables. «La salud debe dejar de verse como gasto y entenderse como inversión para generar poblaciones más sanas, productivas y con mayor bienestar», afirma en su columna, donde reconoce que el sistema ya tenía problemas antes de la pandemia, pero que conservó resiliencia durante esa crisis. Ahora, sostiene, esa resiliencia se ha agotado.
«La salud debe dejar de verse como gasto y entenderse como inversión para generar poblaciones más sanas, productivas y con mayor bienestar»
Fernando Ruiz Gómez, exministro de Salud
Propuestas para un rescate
Ruiz propone un plan de rescate que exige decisiones rápidas desde el primer día del nuevo Gobierno. Plantea una disyuntiva: optar por un modelo público centralizado o mantener el esquema de aseguramiento con participación privada, pero sometido a una regulación mucho más estricta. En cualquier caso, sugiere regular los conglomerados empresariales que dominan el sector, limitar los abusos de posición dominante y definir las tecnologías según su valor terapéutico real, no según intereses comerciales.
La transparencia es otro pilar de su propuesta. Insta a que la información sobre facturas y pagos sea pública y abierta, y que los datos giren alrededor del paciente, no de los intermediarios. También pide la revelación obligatoria de conflictos de interés por parte de todos los actores del sistema. Para Ruiz, la crisis actual puede convertirse en una oportunidad si el nuevo mandatario impulsa un rescate con consensos amplios y construye una política de Estado que blinda a la salud de los vaivenes políticos. “El próximo presidente recibirá un sistema casi en ruinas institucionales y una crisis humanitaria silenciosa”, advierte, pero confía en que con decisiones firmes se pueda revertir el camino.












