Expareja dispara en Universidad de Palmira, Valle del Cauca: una estudiante muere y otra sobrevive

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Hace diez meses, en el campus de la Universidad de Palmira, en el Valle del Cauca, María José Valencia, una estudiante de 20 años, sobrevivió milagrosamente a un intento de feminicidio perpetrado por su expareja, quien la sorprendió tras semanas de vigilancia y acoso constante. El agresor, motivado por conductas posesivas, celos y un patrón de control, interceptó a la víctima e hizo dos disparos que la alcanzaron en el cuello y el cráneo. En el mismo ataque, otra estudiante, Sirley Vanessa López Loaiza, de 23 años y en octavo semestre de Licenciatura en Literatura, resultó herida de gravedad y falleció días después, dejando un vacío profundo en su familia, amigos y la comunidad universitaria.

El incidente ocurrió después de un mes de intensificación en las acciones de acoso, donde el agresor vigilaba la casa, la universidad y los lugares frecuentes de María José. Ese día, amigas de la víctima la alertaron sobre la presencia del hombre en el campus, pero no pudieron evitar el ataque. Tras los disparos, María José perdió la conciencia, y una persona desconocida la auxilió orando a su lado en un momento que ella describe como profundamente espiritual. La Universidad del Valle, vinculada al caso, realizó un memorial en honor a Sirley Vanessa, destacando su rol como hija, amiga, estudiante y mujer llena de luz que amaba las letras y soñaba con transformar el mundo a través de la enseñanza y la escritura.

El testimonio de María José Valencia diez meses después

Diez meses después del ataque, María José Valencia decidió hacer público su testimonio ante Noticias Caracol para advertir a otras mujeres sobre las señales de violencia en las relaciones. En su recuperación, ha cambiado de residencia, recibe tratamientos psiquiátricos, medicación y terapias físicas para recuperar la movilidad en el cuello, todo respaldado por el apoyo inquebrantable de su familia. «Nosotras pensamos que el amor está en controlar, en molestar, en buscar, en insistir y eso era lo que viví yo, que en cualquier momento me llegaba a casa, que en cualquier momento me llegaba hasta la universidad misma y yo veía eso como que, ‘ah, ese hombre me ama’», relató con crudeza.

“Fue un momento muy espiritual para mí porque yo pensé perder la vida y le dije: ‘Dios, acompáñame, llévame a tu lado’. Y no fue así”

María José Valencia, estudiante sobreviviente

Valencia enfatiza la importancia de reconocer las banderas rojas desde el inicio y no tolerar comportamientos tóxicos. «Quiero el día de mañana y el día de hoy con esta oportunidad de mostrarle a otras mujeres que pueden, de que pueden decir no, de que pueden salir de las relaciones por más tóxicas o desde un inicio con la mínima señal decir: ‘No’», afirma. Agrega: «No aguantarse que un hombre viene y te haga un desplante, no aguantarse que un hombre te quiera controlar, no, no está bien y no esperar a que cambie». Además, expresa gratitud profunda: «Le agradezco enormemente a Dios permitirme tener esa familia, a esos padres, a mis hermanos».

Cifras que alertan sobre la violencia de género en Colombia

Este trágico suceso se enmarca en un contexto nacional alarmante de violencia contra las mujeres. Según el Instituto Nacional de Medicina Legal, 35.000 mujeres son víctimas de violencia al año, lo que equivale a 96 agredidas cada día. La Defensoría del Pueblo revela que cuatro mujeres sufren agresiones por parte de su pareja o expareja cada hora. En el memorial por Sirley Vanessa López Loaiza, la Universidad del Valle la recordó así: «Sirley era mucho más que una víctima. Era hija, amiga, estudiante, mujer joven llena de luz. Amaba las letras, creía en el aula como espacio de transformación. Soñaba con enseñar, con escribir, con cambiar el mundo. Y ese sueño nos lo arrebataron. Pero su legado sigue latiendo». El mensaje de María José busca inspirar a otras a romper el ciclo de la violencia antes de que sea tarde.

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