Experto analiza límites del cargo de vicepresidenta en Colombia preelecciones del 31 de mayo

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A menos de dos meses de las elecciones presidenciales del 31 de mayo en Colombia, el rol de la vicepresidencia ha cobrado relevancia en el debate público, especialmente tras los anuncios de fórmulas como la de Paloma Valencia con Juan Daniel Oviedo, Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. En una entrevista con Infobae Colombia, Alejandro Toca, coordinador de la Maestría en Gestión Pública de la Universidad Politécnico Grancolombiano, analizó el peso simbólico y electoral del cargo, contrastándolo con sus funciones institucionales limitadas, que dependen en gran medida de las decisiones del presidente en turno, como Gustavo Petro con la actual vicepresidenta Francia Márquez.

El experto enfatizó que la discusión no debe centrarse solo en las personas que ocupan el puesto, sino en el diseño institucional mismo del cargo, que según la Constitución Política se limita principalmente a reemplazar al presidente en ausencias temporales o absolutas. En la práctica política colombiana, sin embargo, la vicepresidencia ha servido sobre todo para ampliar coaliciones electorales, sumando sectores sociales, territoriales o ideológicos, aunque en el gobierno actual ha enfrentado críticas por la escasa relevancia de Francia Márquez, cuyas ausencias han sido cubiertas por ministros en lugar de generar un impacto significativo.

El peso simbólico versus la ambigüedad funcional

Alejandro Toca describió la vicepresidencia como una figura con un enorme peso simbólico y electoral, pero con funciones constitucionales relativamente limitadas y muy dependientes de lo que el presidente decida asignar.

“La vicepresidencia tiene un enorme peso simbólico y sobre todo electoral, pero unas funciones constitucionales relativamente limitadas y muy dependientes de lo que el presidente decida asignar”

Alejandro Toca, coordinador de la Maestría en Gestión Pública de la Universidad Politécnico Grancolombiano

En este sentido, Toca argumentó que más que un debilitamiento por el paso de Francia Márquez, lo evidenciado fue una debilidad estructural del cargo, con altas expectativas de representación política y social frente a una arquitectura institucional ambigua. La vicepresidencia no opera como un segundo presidente en el día a día, sino principalmente como figura de reemplazo constitucional y apoyo político.

“Más que afirmar que el paso de Francia Márquez debilitó la vicepresidencia, lo que se evidenció fue una debilidad estructural del cargo. Altas expectativas de representación política y social, pero una arquitectura institucional ambigua”

Alejandro Toca, coordinador de la Maestría en Gestión Pública de la Universidad Politécnico Grancolombiano

Propuestas para un rol más definido

El académico colombiano comparó el caso con otros países de la región, como Argentina donde el vicepresidente preside el Senado, Brasil donde integra organismos consultivos o Perú con énfasis en la sucesión presidencial, y concluyó que el problema en Colombia no radica en la existencia del cargo, sino en su ambigüedad funcional.

“El problema colombiano no es la existencia del cargo, sino su ambigüedad funcional”

Alejandro Toca, coordinador de la Maestría en Gestión Pública de la Universidad Politécnico Grancolombiano

Para recuperar su importancia real, Toca recomendó que el próximo gobierno dote al despacho vicepresidencial de capacidades técnicas claras y un mandato administrativo definido, más allá del simbolismo político o el perfil personal del ocupante. En sus palabras, la discusión sobre la vicepresidencia no debería centrarse únicamente en una persona, sino en el diseño institucional del cargo, y en la práctica, la fórmula vicepresidencial cumple sobre todo una función electoral. Así, el debate previo al 31 de mayo invita a reflexionar sobre cómo fortalecer este rol clave en el Ejecutivo colombiano.

“El despacho vicepresidencial debería contar con capacidades técnicas claras y un mandato administrativo definido, y no depender únicamente del simbolismo político o del perfil personal de quien lo ocupe. Si el próximo gobierno quiere recuperar la importancia real de la vicepresidencia, el debate no debería centrarse solo en quién será la fórmula electoral, sino en qué función pública concreta va a cumplir ese cargo dentro del gobierno”

Alejandro Toca, coordinador de la Maestría en Gestión Pública de la Universidad Politécnico Grancolombiano

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