Una semana después del terremoto que sacudió Colombia, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, y que se sintió con fuerza en gran parte del occidente y centro del país, especialistas en búsqueda y rescate consultados por El Tiempo lanzaron una advertencia crucial: la extracción apresurada de sobrevivientes atrapados bajo escombros sin atención médica previa puede desencadenar el síndrome de aplastamiento, una condición que puede causar la muerte en cuestión de segundos. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y el presidente Abelardo de la Espriella, quien enfrenta su primer gran desafío como mandatario distribuyendo a sus ministros por las zonas afectadas, han coordinado los operativos en Cali, Pereira y Manizales, entre otras ciudades. El balance oficial hasta el momento reporta 287 víctimas fatales, 4.147 heridos y más de 190 personas no localizadas, mientras que 355 personas fueron rescatadas con vida bajo los escombros durante las primeras 72 horas, una ventana crítica que ya se superó, lo que disminuye drásticamente las posibilidades de hallar más sobrevivientes.
El síndrome de aplastamiento ocurre cuando una víctima permanece bajo compresión muscular prolongada. Al liberar la presión de manera súbita, las toxinas acumuladas, como potasio y mioglobina, ingresan al torrente sanguíneo y pueden provocar un paro cardíaco. Los protocolos de rescate exigen administrar oxígeno, fluidos intravenosos y medicación antes de mover cualquier carga pesada, un procedimiento que los expertos insisten en no omitir. En Cali, los equipos de emergencia han enfrentado situaciones extremas, como el caso de una trilliza que resultó ser la única sobreviviente de su familia, un rescate que conmovió al país. Mientras tanto, Bogotá y Medellín reportaron daños menores, pero las cifras de viviendas afectadas son devastadoras: 127.608 averiadas, 26.392 destruidas y 197 edificios colapsados, con cinco capitales departamentales bajo alerta roja.
El riesgo del síndrome de aplastamiento y la coordinación necesaria
La prisa por extraer a una persona atrapada puede convertirse en el detonante de un desenlace fatal, según los especialistas. Si la víctima se encuentra en un espacio protegido, conocido como el “triángulo de vida”, sin compresión directa, el rescate puede ser más directo, pero incluso en esos casos se debe cubrir los ojos de la persona de la luz solar tras largos periodos de oscuridad para evitar daños oculares. La clave, advierten, es coordinar la atención médica en el lugar antes de mover cualquier carga pesada, un paso que en situaciones de emergencia suele pasarse por alto. El presidente de la Espriella ha hecho un llamado a la calma y a seguir los protocolos, mientras los equipos de rescate continúan trabajando contrarreloj en las zonas más afectadas, donde el polvo y los escombros aún guardan historias de dolor y esperanza.










