Brasil celebra este domingo 4 de octubre de 2026 sus elecciones generales para renovar la Presidencia, Vicepresidencia, gobernaciones y todas las bancas del Congreso, en unos comicios que trascienden las fronteras del gigante suramericano y cuyos resultados podrían redefinir la relación comercial con Colombia. El actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores, aspira a la reelección frente a su principal contendor, Flávio Bolsonaro del Partido Liberal, y otros once candidatos presidenciales. La jornada de votación se extiende desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde, hora de Brasilia, en todo el territorio nacional.
El sistema electoral brasileño exige mayoría absoluta para la Presidencia y las gobernaciones: si ningún candidato obtiene más del 50% de los votos válidos, los dos más votados se medirán en una segunda vuelta el 25 de octubre. Paralelamente, se eligen 513 diputados federales, 54 senadores —que representan dos tercios de la Cámara Alta—, 1.035 diputados estatales y 24 diputados distritales, mediante un sistema proporcional que asigna los escaños según la votación de cada partido o coalición.
El impacto en la balanza comercial colombo-brasileña
Mientras los brasileños acuden a las urnas, el intercambio bilateral con Colombia atraviesa un momento delicado, marcado por un déficit histórico que se ha profundizado en el último año. Según datos del Dane, las exportaciones colombianas hacia Brasil cayeron de 213,7 millones de dólares en julio de 2025 a 176 millones de dólares en julio de 2026, una reducción de 37,7 millones de dólares medida en metodología FOB. Al mismo tiempo, el déficit comercial de Colombia con su vecino pasó de -143,6 millones de dólares en junio de 2025 a -144,1 millones en junio de 2026, reflejando la dependencia de las importaciones industriales brasileñas, que incluyen vehículos, maquinaria, insumos industriales, plásticos primarios, aceite de palma y fungicidas.
El comercio entre ambas naciones se rige por el Acuerdo de Complementación Económica 72 (ACE 72), vigente desde diciembre de 2017 y suscrito entre Colombia y el Mercosur —integrado por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay—. El acuerdo establece preferencias arancelarias, reducciones de gravámenes y un entendimiento automotor que permite la importación de vehículos familiares, de pasajeros hasta 16 ocupantes y de carga hasta 3,5 toneladas sin aranceles, bajo cupos específicos. También incluye protocolos para mercancías originarias de zonas francas, donde Colombia registró un superávit parcial de 7,4 millones de dólares en lo que va de 2026.
A pesar del déficit global, Brasil se mantiene como el sexto país que más compra productos colombianos en el primer semestre de 2026, según el Dane, y es el principal proveedor textil de Colombia. En el frente de la inversión, datos de Invest in Bogotá revelan que entre 2021 y 2026 se materializaron decenas de iniciativas brasileñas en la capital y la región circundante, generando más de mil empleos. Los proveedores brasileños de calzado, por su parte, buscan alcanzar hasta un 15% del mercado colombiano al cierre de este año.
El contexto electoral cobra relevancia porque una eventual reorientación de la política comercial brasileña podría impactar directamente en estos flujos. Brasil es, junto a Ecuador y Perú, uno de los principales socios suramericanos de Colombia, y ambos países figuran como grandes proveedores de café a nivel mundial. Para fortalecer la relación, existe un Plan de Acción para la Asociación Estratégica que contempla 89 medidas en comercio, energía, bioeconomía y conectividad, y se han identificado oportunidades de inversión en cuatro áreas clave que abarcan los sectores textil, calzado, químico y agroindustrial.
Las elecciones de este domingo no solo definirán el rumbo interno de Brasil, sino que también condicionan las perspectivas de un intercambio comercial que, para Colombia, representa un desafío persistente de balanza deficitaria y una oportunidad latente de diversificación exportadora.










