En un incidente que ha generado indignación y debate en redes sociales, Juan David, un usuario del Metro de Medellín, denunció que fue expulsado del sistema de transporte en horas de la noche, alrededor de las 7:20 p.m., luego de pagar su pasaje y atravesar el torniquete con su perro de acompañamiento emocional dentro de un guacal. El animal, de tan solo cuatro kilogramos, cuenta con toda la documentación y certificación de vacunas al día. Sin embargo, los operadores del Metro interceptaron al usuario y le exigieron la presencia de la propietaria de la mascota, quien, según relató Juan David, falleció recientemente a causa de un tratamiento oncológico. Tras la expulsión, el denunciante no recibió reembolso alguno por el pasaje pagado.
El hombre aseguró que durante los últimos cuatro días había viajado con el perro sin ningún inconveniente, pero en esta ocasión los funcionarios argumentaron una restricción de horarios para movilizar animales. Según la normativa del Metro de Medellín, los horarios permitidos para viajar con mascotas son de 9:00 a.m. a 3:00 p.m. de lunes a viernes, y de 9:00 a.m. a 12:00 p.m. los sábados, domingos y festivos. El incidente ocurrió pasadas las siete de la noche, fuera del horario establecido. No obstante, Juan David cuestionó la rigidez de la medida, especialmente porque el perro pertenecía a su pareja fallecida y ahora está al cuidado de sus hijos menores, Jerónimo y Matías. “No lo puedo dejar en abandono allá en un apartamento desde las nueve de la mañana que estoy acá trabajando”, manifestó el hombre, visiblemente afectado por la situación.
“Deshumanizan la realidad de los usuarios”
En medio de su denuncia, Juan David expresó su frustración por lo que considera un trato deshumanizante por parte de los operadores del Metro. Aseguró que, pese a presentar los documentos del animal y explicar su situación personal, los funcionarios se mantuvieron firmes en su decisión de no permitirle el ingreso. “Con documentos en mano, me expulsan del Metro porque tenía que estar presente la dueña del perro, ya fallecida por tratamiento oncológico. Deshumanizan la realidad de los usuarios y me piden antecedentes y protocolo de delincuente”, declaró. Además, recordó que desde su infancia en Medellín había crecido con el valor de la cultura ciudadana, pero considera que esos mismos funcionarios están contradiciendo ese principio: “Esos son los funcionarios que no me permiten porque siempre me han permitido”.
“Son las siete y veinte de la noche (…) Hay unas normas, sí, hay unos horarios. La perra está vacunada. Es una perra que pesa cuatro kilogramos y viene en su guacal. Pero en el Metro de Medellín desconocen esa realidad y me van a expulsar a mí después de haber pagado el pasaje”.
Juan David, denunciante
El caso ha provocado reacciones divididas entre los usuarios de redes sociales. Mientras algunos respaldan la actuación de los operadores en cumplimiento del reglamento, muchos otros critican la falta de flexibilidad y empatía. “La mascota está en el guacal. No le veo problema”, comentó un usuario. Otro preguntó: “¿Cuándo nos van a dejar movilizar bien con nuestras mascotas? Sean serios”. Una persona señaló que “la perrita podría pasar sin inconveniente. Únicamente son funcionarios que se quieren dar la importancia que no tienen”, mientras que otra lamentó: “Qué tristeza. Por qué los discriminan? Los animales son más juiciosos que cualquier persona”. Hasta el cierre de esta edición, el Metro de Medellín no ha emitido un comunicado oficial sobre el incidente, y el denunciante continúa esperando una respuesta institucional que reconozca su situación particular y la de su familia.












