En una operación de alta seguridad ejecutada durante la madrugada del martes 3 de enero de 2026, la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín) de la Policía Nacional extraditó a Andrés Felipe Marín Silva, conocido como alias Pipe Tuluá, desde la estación de Los Mártires en Bogotá hasta la base aérea antinarcóticos de Catam, para luego embarcarlo en un vuelo que despegó a las 5:00 de la mañana con destino a Dallas, Texas, en Estados Unidos. La maniobra, dirigida por el coronel Elver Alfonso, director de la Dijín, y el coronel Alfonso Sarabia, involucró a más de 70 funcionarios, incluyendo investigadores de la Dijín, personal de Interpol, operadores de drones, equipos tácticos y pilotos, con despliegues antiexplosivos en 17 puntos clave de la capital para contrarrestar informes de inteligencia sobre planes de escape y rescate orquestados por la estructura delincuencial que aún dirigía el extraditado.
Esta extradición, implementada en conjunto con agencias nacionales e internacionales como la Fiscalía General de la Nación, la DEA y los marshals estadounidenses, buscaba mitigar al máximo cualquier intento de fuga o sabotaje durante el traslado, frustrando así las intenciones de la organización criminal liderada por Marín Silva, cabecilla principal de actividades ilícitas. El vuelo partió bajo estrictos protocolos para garantizar la integridad del proceso y evitar riesgos detectados previamente por las autoridades.
Informes de inteligencia guiaron la operación impecable
El coronel Elver Alfonso, director de la Dijín, explicó que la operación se diseñó con base en valoraciones exhaustivas de las amenazas identificadas, focalizando esfuerzos en cada punto vulnerable de Bogotá. La coordinación internacional se destacó como un pilar fundamental, permitiendo un traslado seguro que culminó con la llegada de Pipe Tuluá a territorio estadounidense, donde comparecerá ante la justicia federal por cargos de narcotráfico y concierto para delinquir.
“teníamos informaciones de que se quería escapar, de que había intenciones de la estructura delincuencial que él aún seguía dirigiendo, de hacer un rescate”
coronel Elver Alfonso, director de la Dijín
“mitigar al máximo cualquier intento de fuga o sabotaje al traslado”
coronel Elver Alfonso, director de la Dijín
Por su parte, el coronel Alfonso Sarabia enfatizó el compromiso institucional en la respuesta a estas alertas, asegurando que no se escatimó esfuerzo alguno para neutralizar los riesgos mediante todas las capacidades disponibles de la Policía Nacional.
“No hemos escatimado el mínimo esfuerzo para valorar cada una de esas informaciones y, con todas las capacidades de la institución, logramos mitigarlas y contrarrestarlas. Cada una de esas valoraciones nos permitió focalizar los esfuerzos para mitigar y contrarrestar”
coronel Alfonso Sarabia
“cooperación internacional sólida y efectiva, producto del trabajo articulado de la Policía Nacional, la Fiscalía General de la Nación y la DEA”
coronel Alfonso Sarabia
Con esta extradición, las autoridades colombianas y estadounidenses refuerzan su lucha contra el crimen organizado transnacional, enviando un mensaje claro sobre la determinación para desarticular redes narcotraficantes y garantizar que figuras como Pipe Tuluá enfrenten la justicia en los tribunales correspondientes, cerrando así un capítulo clave en la persecución de sus actividades delictivas.















