Extraditan a dos colombianos por narcotráfico tras cita encubierta en hotel de Bogotá

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Los colombianos Martín Augusto Ochoa Robayo y Carlos Arturo Torres Ríos fueron extraditados a Estados Unidos tras una investigación que incluyó reuniones encubiertas en un hotel del norte de Bogotá, donde agentes de la DEA y la Policía Nacional documentaron un presunto ofrecimiento de cocaína con destino a la ciudad de Albuquerque, en Nuevo México. La operación, que se desarrolló en el hotel Santa Bárbara Real, ubicado en la localidad de Usaquén, forma parte de una pesquisa transnacional que permitió desarticular una red de narcotráfico con capacidad logística para operar en múltiples jurisdicciones estadounidenses.

Según el material judicial citado por El Tiempo, las diligencias iniciaron con una primera reunión el 1 de febrero de 2024, en la que participaron Ochoa Robayo y Jorge Regalado Tarifa, quien también es señalado como integrante de la organización. Durante ese encuentro se acordó el precio de la droga, fijado en cerca de 6 millones de pesos por kilogramo de cocaína, y se estableció la comunicación a través de WhatsApp para coordinar los envíos. Un mes después, una segunda reunión en el mismo hotel permitió avanzar en las negociaciones; Regalado Tarifa llegó primero en un vehículo Toyota gris y luego regresó con dos personas en una camioneta negra, según consta en los registros de la investigación.

Intercambio controlado y evidencia contundente

La investigación culminó con un intercambio controlado en el que se utilizaron 6 kilogramos de cocaína ocultos en una caja de cerveza Corona, mientras una bolsa de dinero simulaba el pago acordado. Las autoridades lograron documentar transacciones financieras vinculadas a la red, que ascendían a aproximadamente 700.000 dólares en giros internacionales desde Nuevo México hacia Colombia. Además de Albuquerque, la organización tenía capacidad para enviar estupefacientes a ciudades como Miami, Los Ángeles y El Paso, lo que evidencia su alcance transnacional.

Los capturados fueron puestos a disposición de la Corte del Distrito de Nuevo México, que emitió las solicitudes de extradición. Las capturas estuvieron a cargo de la Interpol Bogotá y la Dijín de la Policía Nacional, mientras que el traslado a Estados Unidos se realizó en un vuelo privado bajo custodia de agentes federales. Los dos colombianos fueron entregados al U.S. Marshals Service para su procesamiento judicial en ese país.

Este caso pone de manifiesto la coordinación entre las autoridades colombianas y estadounidenses para combatir el narcotráfico, utilizando estrategias como las reuniones encubiertas y los operativos controlados. La red desarticulada, según las investigaciones, contaba con una sólida estructura logística que permitía mover grandes cantidades de cocaína hacia distintos puntos de Estados Unidos, lo que representa un golpe significativo contra las organizaciones criminales que operan en la región.

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