La abogada y exdirectora del Departamento Administrativo de la Función Pública (Dafp), Liliana Caballero Durán, falleció, generando una profunda conmoción en el sector público y político colombiano. Con una trayectoria marcada por el servicio al Estado y un perfil técnico alejado de las dinámicas partidistas, Caballero ocupó cargos de gran relevancia como la secretaría general de Bogotá bajo la administración de Carlos Fernando Galán, la dirección nacional de la Escuela Superior de Administración Pública (Esap) y la procuraduría delegada para la Vigilancia Preventiva de la Función Pública. Su muerte, ocurrida en Colombia en fechas recientes, no ha estado acompañada de información oficial sobre sus causas, pero sí ha desatado una ola de reconocimientos a su legado en la modernización del Estado y en la construcción de políticas de integridad institucional.
Caballero fue un referente en el diseño e implementación de políticas públicas orientadas a la transparencia y al fortalecimiento de la gestión estatal. Durante la alcaldía de Antanas Mockus en Bogotá, trabajó en la creación del Sistema de Servicio al Ciudadano y en el desarrollo de modelos de contratación transparente, aportando una visión pedagógica que trascendió los periodos de gobierno. Precisamente, bajo el mandato de Juan Manuel Santos, asumió la dirección del Dafp, donde consolidó su reputación como una funcionaria rigurosa y comprometida con la ética pública.
Reacciones de exmandatarios y funcionarios
El expresidente Juan Manuel Santos expresó su pesar por el fallecimiento y destacó tanto sus cualidades personales como profesionales. En sus declaraciones, Santos señaló que Liliana Caballero fue una extraordinaria persona, una gran mujer y una excelente funcionaria, enviando condolencias a su familia. Por su parte, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, con quien trabajó en los primeros meses de su administración, la recordó con especial afecto, resaltando una lección que ella repetía con insistencia.
«Una y otra vez nos repetía que no habláramos de ‘funcionarios públicos’ sino de ‘servidores públicos’, pues nuestra verdadera misión, la de todos los que trabajamos desde lo público, es servir»
Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá
Galán añadió que «y eso hizo ella: a lo largo de su vida, le sirvió a Bogotá», reconociendo el impacto de su gestión en la ciudad. Enrique Peñalosa, quien fue dos veces alcalde de Bogotá, también lamentó su muerte y rememoró un episodio particular de su vida política. Peñalosa la vinculó a la campaña de los llamados ‘tres mosqueteros’ junto con Antanas Mockus y Lucho Garzón, una experiencia que recordó como especialmente grata y en la que Caballero fue crucial en la organización.
Legado y memoria
La excongresista Katherine Miranda, quien la describió como su primera jefa, la recordó con profundo cariño y admiración. Miranda destacó que Liliana Caballero fue más que una funcionaria, pues representó una guía y un timón en momentos decisivos, y enfatizó su papel en mantener viva la cultura ciudadana después de la alcaldía de Antanas Mockus. Estas palabras reflejan la dimensión personal de una mujer que, según sus allegados, fue fuerte, inteligente y profundamente amorosa.
«Duele mucho la partida tan temprana de nuestra guía, de quien fue el timón en visionarios, una mujer fuerte, inteligente, profundamente amorosa. Fue mi primera jefa en la vida»
Katherine Miranda, excongresista
El exministro de Hacienda Luis Fernando Mejía también se pronunció, manifestando su tristeza por la noticia y recordando los años de trabajo compartido en el Gobierno. Mejía la calificó como una extraordinaria servidora pública que dejó huella en quienes la conocieron, y destacó su coincidencia en la reestructuración técnica de varias entidades estatales. El fallecimiento de Liliana Caballero deja un vacío en el ámbito público colombiano, pero también un legado imborrable de dedicación, ética y vocación de servicio que sus colegas y amigos ya han comenzado a honrar.










