La música vallenata está de luto. En la mañana de este domingo 29 de septiembre se confirmó el fallecimiento del acordeonero y compositor Náfer Santiago Durán Díaz, Rey Vallenato en 1976 y hermano del mítico Alejo Durán. La noticia fue dada a conocer por su hijo, el también compositor Luis Durán Escorcia, a través de sus redes sociales, donde expresó su dolor con un mensaje cargado de nostalgia: “NAFER DURÁN DÍAZ…el padre ejemplar, hoy nos dejas con el corazón melancolizado, pero con la satisfacción del deber cumplido…ADIOS PADRE DE MI ALMA!”.
Náfer Durán dedicó más de ocho décadas de su vida al acordeón, la composición y la difusión de los ritmos tradicionales del vallenato, como el paseo, el merengue, el son y la puya. Su talento lo llevó a conquistar la corona del Festival de la Leyenda Vallenata en 1976, año en el que también grabó el álbum Herencia Vallenata, una producción que marcó un hito al contar con la participación de un joven Diomedes Díaz en su debut discográfico. En aquella memorable actuación, Náfer interpretó cuatro obras que se volvieron emblemáticas: El estanquillo, Teresita, Déjala vení y Altos del Rosario. Siete años después, en 1983, el mismo Festival lo declaró “fuera de concurso”, reconociendo su estatura de leyenda viva del género.
Un legado de tradición y sentimiento
Nacido en El Paso, Cesar, Náfer llevaba en la sangre el vallenato de pura cepa. Su hermano Alejo Durán es considerado uno de los padres del género, y Náfer continuó ese camino con un estilo que siempre defendió la esencia más auténtica de la música tradicional. Para él, el acordeón no era un simple instrumento, sino el centro de su existencia. Solía afirmar: “Dejar de tocar el acordeón es morir en vida”, una frase que refleja su profunda entrega a este oficio. Su obra como compositor también dejó huellas imborrables, como la canción “Sin ti”, que compuso durante una estancia en Mompox, inspirada en la ausencia de su esposa Rosibel Escorcia, y que fue muy apreciada por Consuelo Araujonoguera, la fundadora del Festival de la Leyenda Vallenata.
“Dejar de tocar el acordeón es morir en vida”
Náfer Durán, acordeonero y Rey Vallenato 1976
La partida de Náfer Durán ha generado una ola de reacciones en el ámbito musical colombiano, donde era reconocido no solo por su virtuosismo, sino por su incansable labor en la preservación de las formas tradicionales del vallenato. Su hijo Luis Durán Escorcia, quien heredó el talento para la composición, se convirtió en el portavoz del dolor familiar, pero también de la satisfacción por una vida plena dedicada al arte. Con su muerte, el vallenato pierde a uno de sus más fieles guardianes, pero su legado queda impreso en cada acordeón que suena en las parrandas y en cada canción que sigue contando historias de la tierra. La noticia de su fallecimiento, aunque no se ha detallado la causa, se enmarca en el ciclo natural de la vida de un hombre que, hasta el final, mantuvo vivo el fuego de la tradición.










