Antonio Navarro Wolff, exministro de Salud, exgobernador de Nariño y copresidente de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, falleció a los 78 años el 1 de noviembre de 2026, a las 2:42 de la tarde, según confirmó su familia en un comunicado en el que pidió respeto por su duelo. Su muerte generó múltiples reacciones de dirigentes políticos de distintos sectores, quienes destacaron su papel en la Constituyente y su legado de reconciliación. La noticia, que rápidamente se difundió en el ámbito político nacional, marca el cierre de una trayectoria ligada a los principales cambios políticos de las últimas décadas en Colombia.
Navarro Wolff fue una figura clave en la historia política reciente del país. Dirigente del Movimiento 19 de Abril (M-19), participó activamente en el proceso de paz que llevó al desarme del grupo y su conversión en partido político. Posteriormente, fue elegido copresidente de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, junto con Horacio Serpa y Álvaro Gómez Hurtado, y dejó una huella profunda en la redacción de la Constitución que rige al país. Su carrera incluyó los cargos de ministro de Salud, gobernador de Nariño, alcalde de Pasto, congresista y secretario de Gobierno de Bogotá, además de su paso por la Comisión Tercera del Senado, donde compartió con figuras como el expresidente Iván Duque. Ingeniero sanitario de profesión, también fue ejemplo de resiliencia, pues a pesar de las secuelas físicas que la guerra dejó en su cuerpo, nunca abandonó su apuesta por la democracia y conservó hasta el final la capacidad de reírse de sí mismo.
Reacciones de la clase política
Las condolencias y los mensajes de reconocimiento atravesaron todo el espectro político. Humberto de la Calle, exministro y exnegociador de paz, afirmó que «mucho de la Constitución, que recoge un enorme consenso nacional, se le debe a él». La representante a la Cámara María del Mar Pizarro expresó que «la Constitución que nos cobija lleva su huella. Nos enseñó que el perdón, la paz y el diálogo no son debilidad sino grandeza». Por su parte, Juan Manuel Galán, director del Nuevo Liberalismo, señaló que «su trayectoria deja una huella imborrable en la vida democrática de Colombia y en la búsqueda de paz». El concejal de Bogotá y exmilitante del M-19 José Cuesta Novoa fue contundente: «Ha muerto uno de los imprescindibles».
Desde el Congreso, el senador Iván Cepeda destacó «su serenidad en momentos decisivos, sus convicciones democráticas y sociales, que hacen parte de nuestro legado político. Vivirá siempre en nuestra memoria», mientras que su colega Gustavo Bolívar subrayó que «nos enseñó que la reconciliación requiere valentía y que las diferencias pueden tramitarse con la palabra». El expresidente Álvaro Uribe Vélez recordó que «su pensamiento contrario no afectó una relación respetuosa», e Iván Duque, también expresidente, resaltó «la sinceridad, la franqueza y el respeto por el otro» como pilares de su amistad con Navarro.
«Después de firmar la paz, Antonio siempre apostó por ella. Fue también ejemplo de resiliencia: a pesar de las secuelas de la guerra en su cuerpo, siguió apostando por la democracia y nunca perdió la capacidad de reírse de sí mismo».
Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá
El alcalde Carlos Fernando Galán recordó además su paso por la Secretaría de Gobierno de Bogotá. Sergio Fajardo, excandidato presidencial, afirmó que «tuve la oportunidad de compartir con Antonio en muchas oportunidades. En él se podía confiar. Su voz ha hecho falta en estos tiempos. Hará falta». La concejal Heidy Sánchez Barreto consideró que «Bogotá habría encontrado en él un buen alcalde, con visión, sensibilidad y profundo compromiso con lo público». El exministro TIC Mauricio Lizcano enumeró sus distintos cargos —ministro, alcalde de Pasto, gobernador, congresista y constituyente— como muestra de una vida dedicada al servicio público.
La familia anunció que la despedida inicial será privada y que este lunes dará a conocer la fecha y las condiciones del «último recorrido» público de Navarro Wolff. El reconocimiento transversal que ha concitado su fallecimiento, con voces provenientes de la izquierda, el centro y la derecha, evidencia el peso histórico de un hombre que, habiendo provenido de la lucha armada, se convirtió en un símbolo de la reconciliación y la construcción democrática en Colombia.










