La familia del congresista Diógenes Quintero, quien falleció en el trágico accidente aéreo de una aeronave de Satena el 28 de enero de 2025 en la zona rural de La Playa de Belén, Norte de Santander, durante la ruta entre Cúcuta y Ocaña, reportó la desaparición de varias de sus pertenencias personales. Entre los objetos extraviados destacan un bolso negro personalizado, su celular, iPad, libreta y documentos, items que no han sido entregados pese a la recuperación parcial de otros efectos por parte de las autoridades. Diana Riveros, esposa del parlamentario, solicitó públicamente ayuda para recuperar estos bienes, subrayando su profundo valor sentimental en medio del duelo familiar.
El vuelo, que duró apenas 17 minutos, se estrelló causando la muerte de Quintero y otros 14 ocupantes, sumando un total de 15 víctimas. Aunque se recuperaron objetos como una cadena, manillas y la billetera con documentos de identidad, siguen sin aparecer no solo el bolso y sus contenidos, sino también el reloj y los zapatos del congresista. Curiosamente, el celular de Quintero recibió llamadas después del siniestro, lo que genera cuestionamientos sobre los protocolos de custodia y recuperación de pertenencias en la zona del accidente. El cuerpo del legislador fue identificado gracias a un tatuaje dedicado a su padre, fallecido exactamente 12 años antes en la misma fecha, con la asistencia de familiares y rescatistas.
El dolor agravado por la ausencia de recuerdos
Este percance interrumpió la ruta habitual Cúcuta-Ocaña, que la familia solía usar de manera rutinaria e inclusive realizaban juntos, celebrando la reciente conexión aérea con Ocaña. La insistencia de los allegados en recuperar los objetos extraviados no solo aumenta su dolor, sino que despierta dudas sobre la gestión de los restos personales tras el desastre, en un contexto donde cada detalle cobra un significado irremplazable para sobrellevar la pérdida.
“Ese bolso no aparece. Era un bolso negro, personalizado, que no tiene pierde. Tenía su libreta, su iPad, sus cosas personales. Para mí eso tiene un valor demasiado alto”
Diana Riveros, esposa de Diógenes Quintero
“Cada cosa que pertenecía a él tiene un valor demasiado grande para mí. Es lo último que tuvo, lo último que usó”
Diana Riveros, esposa de Diógenes Quintero
La familia expresó además su alegría previa por la oportunidad de estos trayectos, que formaban parte de su cotidianidad: “Para nosotros era una rutina, esos viajes, inclusive los hacíamos juntos. Estábamos muy contentos de tener la oportunidad de que ya Ocaña estuviera conectada con estos trayectos”, relató Riveros, cuya voz resuena como un llamado urgente ante la incertidumbre que prolonga su sufrimiento.















