La familia de David Javier Triana Acevedo expresó su profundo rechazo ante la posible rebaja de más del 70 por ciento en la pena para Ana María Quitián, su ex pareja de 22 años y principal implicada en el asesinato del que fue víctima hace dos años, siete meses y 25 días en el barrio San Isidro de San Cristóbal. El crimen, calificado como una emboscada planeada, involucró a Santiago Andrés Vergara, un guardia del Inpec ya condenado a 11 años de prisión, y a una adolescente de 15 años, hermana de Quitián, quien fue inducida a participar en el ataque que dejó a Triana con más de 60 puñaladas en rostro, cuello y cabeza, según el informe de autopsia de Medicina Legal.
El hecho ocurrió cuando Triana fue citado bajo el engaño de ver a su hija, momento en que Vergara lo inmovilizó y Quitián procedió a apuñalarlo salvajemente, mientras la menor recibía un cuchillo para unirse al asalto ante los gritos de la víctima. Inicialmente, los implicados alegaron que actuaron en defensa propia ante un supuesto intento de feminicidio, pero ante las pruebas confesaron su participación en delitos como homicidio agravado, tortura y uso de menores. Ahora, Quitián enfrenta un preacuerdo con la Fiscalía General de la Nación que podría limitar su pena máxima a ocho años, lo que ha indignado a los allegados de la víctima.
Una rebaja que la familia califica de burla
Claudia Marcela Triana, hermana de David Javier, denunció públicamente el 22 de marzo de 2026 esta situación, destacando la desproporción en las condenas, especialmente porque Vergara, pese a su sentencia de 11 años, continúa trabajando. La familia insiste en que no se trata de una pelea aislada, sino de un asesinato cruel y premeditado, y espera la resolución de las próximas audiencias para que se imponga una justicia proporcional a la gravedad de los hechos.
«¿Cómo es posible que, después de torturarlo y asesinarlo, le vayan a dar solo ocho años a la expareja de mi hermano? Es una burla, representa más del 70% de rebaja».
Claudia Marcela Triana, hermana de la víctima
«Le entregaron un cuchillo a la menor para que también participara porque mi hermano no dejaba de gritar».
Claudia Marcela Triana, hermana de la víctima
Los familiares desmintieron las versiones iniciales de los acusados, afirmando que «eso fue completamente falso. Finalmente, ante las pruebas, confesaron su participación», y lanzaron un llamado directo a la Fiscalía y los jueces: «Le pido a la Fiscalía y a los jueces que revisen bien este caso. No fue una pelea, fue un asesinato planeado y cruel. No pueden premiar a los responsables». Con claridad, reiteraron su posición: «No pedimos dinero, pedimos justicia. Que paguen lo justo».












