Familias de militares, policías y funcionarios del CTI retenidos por el ELN y las disidencias de las FARC han elevado un urgente reclamo al presidente Gustavo Petro, acusándolo de priorizar ofensivas militares sobre las gestiones para su liberación, lo que pone en riesgo la vida de los secuestrados. Entre las voces más angustiadas destacan Alejandra Sanabria, esposa del subintendente Franque Hoyos capturado por el ELN en Arauca hace cerca de nueve meses; Hugo Salvador Yepes, padre del soldado Víctor Hugo Yepes secuestrado el 14 de noviembre de 2025 en Cauca por las disidencias de las FARC, estructura Carlos Patiño de Iván Mordisco, con más de tres meses en cautiverio; y Yariel Macualo, esposa de Rodrigo Antonio López, funcionario del CTI privado de la libertad en mayo de 2025, también por cerca de nueve meses. Estas declaraciones, dadas a la revista Semana, surgen tras la orden presidencial de fortalecer las operaciones contra el ELN y las disidencias.
Los familiares denuncian el desamparo y la falta de avances en las negociaciones, exigiendo que se priorice la liberación por encima de las acciones armadas que podrían acabar con la vida de sus seres queridos en las selvas y campamentos donde son retenidos. Las preocupaciones se intensifican por los bombardeos a campamentos guerrilleros y la ausencia de información oficial, en un contexto donde Rodrigo Antonio López padece problemas cardíacos sin acceso a su medicamento. Además, el Gobierno ha ofrecido recompensas de hasta cinco mil millones de pesos por líderes como Iván Mordisco de las disidencias, alias Pablito del ELN y alias Chiquito Malo del Clan del Golfo.
Angustia por los bombardeos y la indiferencia oficial
El malestar se agudiza tras la reciente reunión entre Petro y el presidente Donald Trump, que derivó en un acuerdo de cooperación en seguridad entre Colombia y Estados Unidos para perseguir a los líderes armados. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, anunció la reanudación plena de la colaboración bilateral después de un año de desacuerdos, lo que incluye ofensivas conjuntas contra el ELN, las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo. Estas medidas, ordenadas directamente por el presidente, generan temor entre los allegados de los retenidos.
“Nosotros entendemos la responsabilidad del Estado que tiene para garantizar la seguridad del país, pero tenemos mucha preocupación porque estas acciones pueden poner en riesgo directo a nuestros familiares, que aún se encuentran privados de la libertad en manos del ELN”.
Alejandra Sanabria, esposa del subintendente Franque Hoyos
“Mi preocupación como padre es porque se están haciendo bombardeos a campamentos. Nuestros hijos, los secuestrados, están ahí. Llámese militares, llámese policías, llámese civiles; todos pueden morir en esos campamentos. Están pudriéndose en las selvas ¿Y quién nos garantiza a nosotros que en un bombardeo de esos no mueran nuestros seres queridos? Muchas cosas pueden suceder. Nosotros pensamos lo peor, lo más terrible”.
Hugo Salvador Yepes, padre del soldado Víctor Hugo Yepes
Yepes también lamentó la falta de respuestas del Gobierno, afirmando: “Nos hacemos la idea de que no están trabajando, no nos están diciendo realmente qué están haciendo. Entonces, eso para nosotros es bastante tedioso estar preguntando y no tener respuestas, porque necesitamos saber de nuestros hijos. La verdad, ya estamos llegando al extremo y pedimos que cesen esos bombardeos”. Por su parte, Yariel Macualo suplicó: “Nosotros estamos muy preocupados por los bombardeos que se están adelantando por parte del Ejército. Quiero hacerle un llamado al Gobierno para que, por favor, pare. Que primero gestione la liberación de mi esposo junto a sus compañeros, porque ya ellos van a cumplir nueve meses secuestrados”, y añadió: “Mi esposo padece del corazón, que por favor le suministren su medicamento para su corazón, que por favor sean más humanos con nosotros, con su mamá, con una esposa, con sus hijos, con su familia completa, que está padeciendo este secuestro”.
Estas demandas ponen en evidencia la tensión entre la estrategia de seguridad nacional y el drama humano de los secuestrados, mientras las operaciones militares continúan en Arauca, Cauca y otras zonas selváticas, dejando en vilo la esperanza de reunificación familiar.















