Fenalco abandona concertación salarial 2026; ministro alerta impacto en tenderos

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El ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, lamentó profundamente la decisión de Fenalco de no participar en la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales para definir el salario mínimo de 2026, anunciada mediante una carta enviada el 1 de diciembre por su presidente, Jaime Cabal. En respuesta, el pasado 11 de diciembre, Sanguino remitió una misiva defendiendo el proceso tripartito y subrayando que las puertas siguen abiertas para el diálogo, al tiempo que alertó sobre las graves consecuencias que esta ausencia podría tener para los tenderos y pequeños comerciantes del país, al privarlos de representación en una discusión clave para su sostenibilidad económica.

La controversia surgió porque Fenalco alegó que el Gobierno nacional había anunciado de manera anticipada y pública un aumento del 11% al salario mínimo, lo que consideran una salida populista de cara a las elecciones del próximo año y una vulneración al principio del tripartismo que rige estas negociaciones. Este supuesto anuncio elevaría el actual salario mínimo de 1.423.500 pesos a cerca de 1.580.000 pesos, sin incluir el auxilio de transporte, recordando que para 2025 el incremento fue del 9,54%. Sin embargo, el ministro Sanguino negó rotundamente haber realizado tal anuncio, ni por parte del presidente Gustavo Petro ni del Ministerio del Trabajo, enfatizando el respeto a la dinámica de concertación.

Defensa del proceso tripartito y análisis técnico previo

La mesa de concertación, integrada por representantes del Gobierno, trabajadores y empleadores, inició su primera etapa con un exhaustivo análisis técnico realizado por los ministerios de Trabajo, Comercio, Hacienda y Agricultura, junto a la DNP, el Dane y el Banco de la República, para evaluar la macroeconomía y proponer un aumento salarial equilibrado. A pesar de la ausencia de Fenalco, otros gremios empresariales como Andi, Acopi, SAC y Asobancaria continúan presentes, al igual que las centrales obreras CUT, CGT y CTC, y confederaciones como CPC y CDP. Esta negociación se ampara en la Sentencia T-426 de 1992 de la Corte Constitucional y convenios de la OIT como los números 95, 100, 131 y 144, que garantizan el diálogo paritario.

“el Gobierno nacional anunció pública y anticipadamente el aumento del salario mínimo, en una clara salida populista y de cara a las elecciones del próximo año, antes de que la Comisión pudiera deliberar y cumplir con su mandato legal y constitucional”

Jaime Cabal, presidente de Fenalco

“con esta actuación, el Ejecutivo vulnera el principio del tripartismo y desnaturaliza el proceso de concertación, que exige respeto, escucha y construcción conjunta”

Jaime Cabal, presidente de Fenalco

El ministro Sanguino calificó de desafortunada la decisión de Fenalco, destacando que su retiro deja sin voz a los tenderos y pequeños comerciantes en un debate que impactará directamente el consumo de los trabajadores en el comercio minorista. Atribuyendo el anuncio cuestionado a declaraciones del presidente Petro y del ministro del Interior Armando Benedetti, Cabal justificó la salida, pero Sanguino insistió en la apertura institucional.

“Es desafortunado recibir la misiva donde nos comunica su decisión de no participar en la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales en su rol de representante de la Federación Nacional de Comerciantes Empresarios (Fenalco)”

Antonio Sanguino, ministro del Trabajo

“es importante subrayar que ni el señor presidente de la República, Gustavo Petro Urrego, ni el Ministerio del Trabajo han anunciado cifras de incremento salarial, precisamente, porque se respeta la dinámica propia del proceso de concertación y la orientación institucional”

Antonio Sanguino, ministro del Trabajo

“Quisiéramos resaltar que la ausencia de Fenalco priva de interlocución a los tenderos y pequeños comerciantes del país en una discusión de gran relevancia para su actividad económica”

Antonio Sanguino, ministro del Trabajo

Esta tensión en la comisión pone en jaque el equilibrio del diálogo social en Colombia, donde la participación de todos los actores es esencial para un aumento salarial que impulse la economía sin comprometer la viabilidad de los pequeños negocios, especialmente en regiones como Caldas, dependientes del comercio minorista.

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