En un megaoperativo que inició en la madrugada, Ferley Alexander Herrera Serna, oriundo de Chigorodó en Antioquia y conocido como coordinador de envíos de cocaína, fue extraditado desde el Aeropuerto El Dorado de Bogotá hacia Texas, Estados Unidos, junto a Andrés Felipe Marín, alias Pipe Tuluá, líder de la estructura criminal La Inmaculada. Ambos enfrentan cargos por narcotráfráfico, en un procedimiento custodiado por el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos, respaldado por testimonios, incautaciones y patrones claros de tráfico de drogas.
La extradición de Herrera Serna y Pipe Tuluá forma parte de una ofensiva contra una red criminal activa al menos desde 2017, con conexiones al Clan del Golfo y al Cartel de Sinaloa. Esta organización operaba desde laboratorios clandestinos en Colombia, enviando cocaína hacia Norteamérica a través de rutas complejas que partían de Colombia hacia Ecuador, Panamá, Costa Rica, Honduras, Guatemala, Nicaragua o México, para finalmente llegar a Estados Unidos. Utilizaban métodos sofisticados como lanchas rápidas, embarcaciones semisumergibles, naves de carga, aeronaves y camiones terrestres, vinculados además a alias como “Cuko”, “Michel”, “Imba”, “Chichi”, “Plástico” y “17”. Aunque Pipe Tuluá ha recibido mayor atención mediática, Herrera Serna, quien fue visto en la Dirección Antidrogas de la Policía vestido con una sudadera azul, fue autorizado para extradición por pruebas sólidas de asociación delictiva.
Una red transnacional desmantelada paso a paso
La operación resalta el impacto de la cooperación internacional en la lucha contra el narcotráfico, donde las autoridades colombianas y estadounidenses han unido fuerzas para golpear estructuras que mueven toneladas de cocaína desde Sudamérica. Mientras Herrera Serna coordinaba los envíos clave, Pipe Tuluá dirigía La Inmaculada, consolidando una ruta que ha sido monitoreada durante años por sus patrones recurrentes y evidencias acumuladas en incautaciones previas.
Este traslado marca un avance significativo en la desarticulación de redes que no solo afectan la seguridad regional, sino que alimentan la violencia y la corrupción en múltiples países. Las autoridades esperan que las declaraciones de los extraditados en Texas aporten más información para seguir desmantelando estas alianzas criminales transfronterizas.












