FIFA mantiene a Congo en Mundial 2026 pese a arquero inelegible

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La FIFA decidió que la República Democrática del Congo conserve su plaza en el Mundial de 2026, pese a que sus propios departamentos internos concluyeron que el arquero Lionel Mpasi, de 32 años y nacido en Meaux (Francia), no cumplía los requisitos para representar al país africano. El organismo rector del fútbol mundial desestimó la reclamación presentada por la Federación Nigeriana de Fútbol el 28 de noviembre de 2025, argumentando que la protesta llegó fuera del plazo reglamentario. La respuesta formal, emitida el 10 de marzo de 2026, llegó cuando la clasificación de la RDC ya se había consumado, lo que dejó a Nigeria sin posibilidad de revertir el resultado en la cancha.

El caso se originó después de que la República Democrática del Congo venciera a Nigeria en la final del repechaje africano, con un marcador de 1-1 que se resolvió 4-3 en la tanda de penales, y posteriormente derrotara 1-0 a Jamaica en el repechaje intercontinental para asegurar su boleto al certamen. Fue entonces cuando la federación nigeriana elevó su queja, señalando que Mpasi había jugado para Francia en categorías juveniles y que no había completado el procedimiento formal para cambiar de asociación nacional, un trámite que la propia federación congoleña había iniciado en 2021 sin que el jugador lo finalizara. Ante esta evidencia, la FIFA reconoció internamente que el guardameta no era elegible, pero decidió no sancionar a la RDC.

Una decisión envuelta en controversia

El reglamento de la FIFA establece que, cuando un jugador inelegible es alineado, el equipo rival debe recibir la victoria por abandono y el infractor debe pagar una multa mínima de 6.000 francos suizos, alrededor de 6.500 euros. En este caso, el organismo evaluó varias alternativas, desde conceder el triunfo a Nigeria hasta imponer sanciones económicas o sustituir a la RDC por otro combinado, pero finalmente optó por no publicar ningún castigo. La explicación oficial fue que la reclamación nigeriana resultaba «inadmisible por razones formales y de plazos», una postura que contrasta con la rigidez mostrada en otros escenarios. En 2016, por ejemplo, Grecia perdió un partido por 3-0 por alinear a un jugador no elegible, y en 2018 Bolivia fue despojada de dos victorias en las eliminatorias sudamericanas por la misma infracción.

La controversia no terminó en el terreno deportivo. La eliminación de Nigeria, unida a la forma en que se resolvió el caso, contribuyó a la renuncia de toda la junta directiva de la Federación Nigeriana de Fútbol. Su expresidente, Ibrahim Musa Gusau, fue contundente al referirse a la actitud de la FIFA: «Simplemente se callaron, y no pueden decírselo a nadie porque saben que será una crisis grave para ellos». Las sospechas de interferencia política se intensificaron al conocerse que Véron Mosengo-Omba, un dirigente cercano al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, preparaba su candidatura a la presidencia de la federación congoleña mientras se revisaba la elegibilidad de Mpasi. Mosengo-Omba terminó siendo elegido como único postulante tras el retiro o la exclusión de otros ocho aspirantes.

«Simplemente se callaron, y no pueden decírselo a nadie porque saben que será una crisis grave para ellos»

Ibrahim Musa Gusau, expresidente de la Federación Nigeriana de Fútbol

Desde Zúrich, los voceros de la FIFA rechazaron cualquier injerencia directa de Infantino en el asunto. En una respuesta dirigida a The New York Times, el organismo aseguró: «Son autónomos y resuelven los casos sobre la base de las normas aplicables y los hechos específicos que tienen ante sí». No obstante, el expediente acumuló más sombras cuando se reveló que Prince Zelkifli Rahman Ngoufonja, un exfuncionario camerunés de la FIFA, consideró que expulsar a la República Democrática del Congo podía perjudicar las posibilidades del dirigente aliado de Infantino. La polémica se inscribe además en un clima de críticas al Mundial de 2026, marcado por acusaciones de juego limpio vulnerado e interferencia política, incluido el reciente levantamiento de una suspensión a un jugador estadounidense tras una llamada entre Infantino y Donald Trump.

Mientras tanto, la República Democrática del Congo se prepara para disputar su segunda Copa del Mundo, la primera desde 1974, con una clasificación que, para muchos, quedó manchada por la duda. La decisión de la FIFA, que privilegió el plazo formal por encima de la elegibilidad real del arquero, deja un precedente incómodo para el fútbol africano y alimenta la percepción de que, en los pasillos del poder mundial, las reglas se interpretan según el contexto. Para Nigeria, la herida sigue abierta, y sus dirigentes no ocultan la frustración ante un organismo que, en el pasado, actuó con mano dura frente a casos idénticos.

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