La Fiscalía General de la Nación confirmó la operación de la banda criminal conocida como PPP en Bogotá, un grupo vinculado al ELN que se dedica a falsificar carnés universitarios para infiltrarse en campuses y zonas aledañas con el fin de ejecutar actos violentos como bloqueos, atentados explosivos y ataques contra el sistema Transmilenio. Esta red delictiva ha operado principalmente en las universidades Nacional, Pedagógica y Distrital Francisco José de Caldas, así como en el corredor de la calle 26 y estaciones del transporte público.
Los integrantes de PPP utilizan carnés falsificados para circular libremente por estos lugares, emplean guantes de carnaza para evitar dejar huellas y han cambiado repetidamente de nombre, pasando por denominaciones como FEC, ‘Los Nadie’, ‘Los Arruera’ y finalmente PPP. Los insumos para sus actividades provienen de Medellín, y su estructura cuenta con un núcleo estable de al menos once personas con funciones específicas, incluyendo la fabricación de bombas incendiarias y “papas bomba”. Entre sus ataques destacan el secuestro e incendio de un bus Transmilenio, así como agresiones a patrullas de la Dirección Antinarcóticos. Los miembros de la banda asisten a campamentos guerrilleros del ELN para recibir instrucciones y financiamiento, con el aval explícito de esta guerrilla para generar caos y miedo en la comunidad.
Investigación y confirmación judicial
Las pesquisas se iniciaron tras detectar maniobras irregulares en universidades públicas y la infiltración de estos sujetos en manifestaciones violentas, lo que llevó a una confirmación judicial reciente por parte de la Fiscalía. Esta operación revela un nivel de organización que equipara la adhesión a la banda con un proceso formal de reclutamiento guerrillero.
“Que es presentarse a un campamento de guerrilla y hablar con un comandante para firmar un contrato. Una vez se firme y se tiene el aval para hacer cualquier cosa de impacto con el fin de generar caos y miedo en la comunidad”
Fiscal del caso, Fiscalía General de la Nación
El desmantelamiento de esta red aumenta la preocupación por la inseguridad en los campuses universitarios, el sistema Transmilenio y las zonas aledañas de Bogotá, sembrando temor entre estudiantes, profesores y habitantes que transitan diariamente por estas áreas críticas de la capital.

















