Fiscalía expone operación del Tren de Aragua en Bogotá tras homicidio de profesor

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En el marco del caso por el homicidio del profesor Kevin Santiago Ángel, la Fiscalía presentó durante la audiencia de solicitud de medida de aseguramiento contra ocho presuntos integrantes del Tren de Aragua, pruebas testimoniales y grabaciones que describen la presunta cadena de mando, financiación y métodos de violencia de esta estructura criminal en Bogotá. Según lo expuesto por la fiscal del caso, las declaraciones de testigos y el material obtenido por un agente encubierto buscan establecer la operación del grupo en la ciudad, señalando a Giovanni San Vicente, alias «El Viejo», como el presunto jefe de la organización tanto en Venezuela como en Colombia, mientras que un sujeto conocido como alias Osmer sería el encargado del segundo nivel en la capital.

Los testimonios presentados describen una jerarquía definida donde las decisiones principales pasarían por Giovanni San Vicente, y ningún integrante podría ejecutar una acción sin autorización previa. Uno de los testigos, citado por la fiscal, afirmó que «ese es Giovanni San Vicente, o ‘el Viejo’. Está al mando encargado de todo el Tren de Aragua, tanto en Venezuela como en Colombia. En Bogotá tiene la causa Osmer». Asimismo, se indicó que las fuentes de financiación de la estructura incluyen la venta de estupefacientes, robos, secuestros, homicidios por encargo y extorsiones a comerciantes, estableciendo un sistema de recaudo con pagos que, según un declarante, podían llegar a un millón de pesos mensuales para los «taquilleros» o vendedores de droga, aunque variable según las ventas.

Mecanismos de violencia y extorsión

Durante la audiencia, se expusieron los métodos que la organización emplearía para garantizar el control territorial y el cobro de extorsiones. Un testigo señaló que «a todo aquel que tenga un negocio y quien no pague, se le hace un atentado o se le echan tiros a los negocios», indicando que los sicarios recibirían pagos por los hechos cometidos y que las extorsiones a comercios incluían visitas iniciales, advertencias y luego ataques con disparos. La Fiscalía también presentó una grabación en la que se atribuye a Giovanni San Vicente la frase: «Bogotá me pertenece en su totalidad, no hay una olla ahí que no sea mía», presuntamente demostrando su dominio sobre el microtráfico en la capital.

«Bogotá me pertenece en su totalidad, no hay una olla ahí que no sea mía»

Voz atribuida a Giovanni San Vicente, alias ‘El Viejo’, en grabación presentada por la Fiscalía

La capacidad de violencia de la organización quedó evidenciada en las declaraciones de otro testigo, quien afirmó que la voz atribuida a Giovanni San Vicente aseguró tener la capacidad de ordenar «hasta cinco muertes diarias» o incluso «10 muertes diarias». Además, se mencionó que los cuerpos de las víctimas pueden ser trasladados en bolsas, maletas, recipientes o tratados con ácido para dificultar su identificación. En este contexto, un testigo se refirió al hotel Dubái, ubicado en el sector de Patio Bonito, cerca de la calle 38, como un lugar donde presuntamente se realizarían estas prácticas. «Yo sé un lugar donde pican a las personas o las meten en unos barriles con ácido», declaró la fuente, quien también señaló que la propietaria del establecimiento estaría bajo amenazas.

El caso, que se originó por el homicidio del profesor Kevin Santiago Ángel, continúa su curso judicial. La Fiscalía presentó la información como hipótesis de una estructura con funciones asignadas, mandos definidos y mecanismos internos de recaudo, mientras los ocho capturados enfrentan la solicitud de medida de aseguramiento. Las autoridades buscan desmantelar la red criminal que, según los testimonios, opera con una logística que incluye desde la ubicación de víctimas antes de la llegada de sicarios hasta métodos extremos para desaparecer cuerpos, reflejando la complejidad de la amenaza que representa el Tren de Aragua en Bogotá.

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