La Fiscalía General de la Nación abrió una investigación formal contra la exasesora del Ministerio del Interior, Juliana Guerrero, y su hermana Verónica Guerrero, por supuestos sobornos a cambio de gestiones para obtener contratos estatales. El caso, divulgado por la revista Semana, se apoya en testimonios, audios y registros bancarios que evidenciarían pagos realizados por empresarios interesados en contratos con los ministerios de Vivienda y del Interior. La investigación ha generado reacciones en sectores progresistas, que buscan marcar distancia con las implicadas y evitar que el escándalo afecte la reputación del proyecto político del Gobierno.
La actriz Diana Ángel amplificó en redes sociales los mensajes de autocrítica de la exrepresentante María Antonia Pardo, quien condenó los hechos y llamó a la reflexión dentro del oficialismo. Pardo, exesposa del congresista Agmeth Escaf, se sumó a las voces que se apartan de la defensa que inicialmente había ensayado el presidente Gustavo Petro, y advirtió que el silencio solo beneficia a quienes quieren reducir toda una gestión a las actuaciones de unos pocos.
Autocrítica y distancia del Gobierno
En sus declaraciones, María Antonia Pardo expresó su profundo malestar por el caso. “Duele profundamente que, por personajes como Juliana Guerrero, termine manchándose un gobierno que hizo tanto por la población más vulnerable de este país”, afirmó. La exrepresentante también cuestionó el origen de la exasesora: “Desconozco el origen de esta señora, cómo llegó a ocupar una posición de poder, quién la llevó a este proyecto o en qué consistía realmente su relevancia”.
“Precisamente por eso, la autocrítica es indispensable. Quienes trabajamos y creemos en este proyecto tenemos la responsabilidad de alzar la voz cuando aparecen casos como este”
María Antonia Pardo, exrepresentante
Pardo también se refirió a la narrativa que busca desacreditar al gobierno: “La narrativa que presenta al actual gobierno como ‘el periodo más corrupto de nuestra historia’ está lejos de la realidad”. Con estas palabras, la exfuncionaria intenta poner en contexto el escándalo sin minimizar la gravedad de los hechos, pero defendiendo la gestión general del Ejecutivo. Diana Ángel, al compartir estos mensajes, no expresó una postura propia, sino que actuó como amplificadora de las opiniones de otros referentes del progresismo, en un momento en que el caso amenaza con erosionar la confianza en el proyecto político del Gobierno.












