La Fiscalía General de la Nación abrió una investigación penal contra el exciclista profesional Luis Alberto “Lucho” Herrera y su hermano Rafael Herrera Herrera por la desaparición forzada de cuatro campesinos ocurrida en octubre de 2002 en Fusagasugá, Cundinamarca, un delito calificado como crimen de lesa humanidad mediante providencia judicial del 7 de abril de 2025. Los hechos, vinculados a predios de la finca de Herrera, incluyen acusaciones de asesinato y sepultura de las víctimas, además de un cargo adicional de acceso carnal violento en contra de Rafael Herrera Herrera.
Según testimonios de exparamilitares conocidos como alias Ojitos y alias Menudencias, Herrera entregó fotos de las cuatro personas, sospechosas de ser milicianos de la guerrilla planeando secuestrarlo, junto con 40 millones de pesos para comprar pistolas y motocicletas. Los campesinos fueron recogidos, inhumados en la vía Novilleros al Aguadita en una finca sobre el borde de la carretera, degollados y descuartizados con machete. Dos de los cuerpos fueron hallados en 2008 en Silvania y identificados mediante análisis de muestras biológicas por el Grupo de Investigación de Búsqueda y Exhumación (Grube), siendo entregados a sus familiares en diciembre de 2025, mientras persiste la búsqueda de los otros dos.
Testimonios de exparamilitares revelan los detalles del crimen
El anuncio de la indagatoria se realizó el 28 de enero de 2026, con la vinculación formal programada para el 6 de febrero, en el marco de una investigación liderada por la Dirección Especializada contra Violaciones a los Derechos Humanos. Herrera, quien había sido secuestrado previamente por las Farc, colindaba con las víctimas en su finca, lo que motivó sus sospechas. La defensa, a cargo del abogado Hernando Benavides, solicitó la indagatoria para desmontar las versiones de los testigos, aunque no declara sobre el fondo del asunto por disposición de la ley 600.
“El señor Lucho Herrera me ofrece algo de beber y me da dos sobres de manila, en uno de ellos venían las fotos de 4 personas que teníamos que recoger. Dijo que eran milicianos de la guerrilla que lo iban a secuestrar, y en el otro sobre había 40 millones y nos dice que si queremos para comprar unas pistolas y unas motocicletas. Esa gente colindaba con la finca de él”
Alias Ojitos, exparamilitar
“Metimos dos en el platón y dos adelante, los inhumanos en la vía Novilleros al Aguadita en una finca sobre el borde de la carretera, los degollamos y luego los descuartizamos con machete”
Alias ‘Menudencias’, implicado en grupo armado
Este caso resalta la persistencia de la justicia transicional en Colombia para esclarecer violaciones sistemáticas a los derechos humanos durante el conflicto armado, con la expectativa de que la audiencia de indagatoria aporte claridad a un crimen que ha permanecido impune por más de dos décadas.















