El fisiculturista profesional y comercializador de suplementos dietarios Sebastián A. Quintero falleció tras sufrir un colapso durante un entrenamiento en la tarde del miércoles 4 de febrero de 2026 en el gimnasio Smart Fit ubicado en el centro comercial Plaza Imperial, en la localidad de Suba, Bogotá. Según testimonios y confirmaciones policiales, usuarios del lugar intentaron reanimarlo durante más de veinticinco minutos, equivalente a media hora, pero el personal del gimnasio decidió no trasladarlo a un hospital cercano, a pesar de que se encuentra a menos de dos cuadras de distancia.
La Policía Metropolitana de Bogotá confirmó que Quintero, quien promocionaba sus productos de suplementos en su cuenta de Instagram @sebaspowerfit, recibió auxilio en el sitio pero falleció por causas naturales sin ser trasladado, ya que no se trataba de un crimen y el cuerpo podía ser movido. Testigos denunciaron limitaciones logísticas por parte del personal de Smart Fit, que impidió que algunas personas lo sacaran del gimnasio para llevarlo a atención médica, optando por manejar la emergencia internamente.
Denuncias de negligencia y ausencia de protocolos
La noticia se viralizó en redes sociales a partir de testimonios en Instagram, donde se destacan la falta de protocolos claros para emergencias en gimnasios y el uso de suplementos sin supervisión médica adecuada. Usuarios criticaron la grabación de la escena y pidieron evidencia científica sobre el consumo de estos productos, mientras que se han impulsado llamados a presentar denuncias por posible omisión de socorro ante la Secretaría de Salud y la Superintendencia de Industria y Comercio.
“más de veinticinco minutos, media hora, donde algunas personas intentaron darle reanimación, lo intentaron sacar. Smart Fit dijo que no lo podían mover”
@andresprofitt, testigo
“alcanzó a ser auxiliado en el gimnasio, pero falleció por causas naturales” y “sin ser trasladado”
Fuente Policía Metropolitana de Bogotá
Una testigo presente, @iamariacami, describió la situación como dolorosa y señaló debilidades en la infraestructura del gimnasio, que no estaba preparada para una emergencia de esa magnitud, junto con la falta de trazabilidad en los protocolos de prevención, aunque reconoció que los profesionales actuaron con lo disponible. Por su parte, un amigo de Quintero, también fisiculturista y distribuidor de suplementos, hizo un llamado a la prudencia: “Es un llamado para que realmente hagamos las cosas con prudencia. No busquemos tener el cuerpo perfecto de una forma rápida, sin medir las consecuencias”. Este trágico suceso pone en evidencia la necesidad de fortalecer las medidas de seguridad en centros deportivos y regular mejor el consumo de suplementos.















