La agencia calificadora Fitch Ratings publicó un análisis inicial sobre el impacto crediticio del gobierno entrante de Abelardo de la Espriella en Colombia, señalando que el nuevo mandatario podría impulsar un giro hacia políticas promercado que beneficiarían a sectores clave como energía, infraestructura y vivienda. Sin embargo, el estudio advierte que estos avances estarán limitados por el déficit fiscal heredado, que alcanza el 7% del Producto Interno Bruto, y por una inflación persistentemente alta, que se espera cierre el año en 6,48%, muy por encima de la meta del 3%.
El análisis fue divulgado tras la elección presidencial y toma como referencia datos de cierre de 2025 y del 30 de junio de 2026, fecha en la que el Banco de la República subió su tasa de interés de referencia en 75 puntos básicos, llevándola al 12%, el nivel más alto desde abril de 2024. Según Fitch, el nuevo gobierno enfrenta una herencia compleja: “El nuevo gobierno hereda un déficit fiscal de aproximadamente 7% del PIB, una inflación persistentemente alta y niveles históricamente bajos de inversión”, señaló la agencia en el documento.
Reservas de hidrocarburos en caída libre
Uno de los desafíos más urgentes que De la Espriella deberá encarar es la dramática disminución de las reservas de petróleo y gas. Al cierre de 2025, las reservas probadas de crudo sumaban 2.020 millones de barriles, lo que representa una vida útil de apenas 7,4 años, frente a los 2.035 millones reportados en 2024. En gas, la situación es aún más crítica: las reservas cayeron un 16,8%, hasta los 1.717 BCF, con una vida útil estimada de solo 5,9 años. Esta situación es resultado directo de la política del gobierno saliente, que no firmó nuevos contratos de exploración y explotación.
Ante este panorama, la administración entrante ha anunciado medidas promercado como la autorización del fracking, la reapertura de licencias de exploración y cambios en el gobierno corporativo de Ecopetrol. Sin embargo, Fitch advierte que “persisten desafíos importantes, ya que la oposición social y ambiental al fracking sigue siendo fuerte en Colombia”. La agencia también indicó que “las reformas propuestas para Ecopetrol podrían llevar a la compañía a ampliar su participación en operaciones de fracking en el exterior, particularmente en la Cuenca Pérmica de Estados Unidos, donde ya tiene inversiones”.
Vivienda como motor de reactivación
En el sector de la vivienda, el gobierno se ha fijado una meta ambiciosa: construir más de un millón de hogares en cuatro años. Fitch detalla que “entre las principales iniciativas se encuentran la reactivación del programa de subsidios Mi Casa Ya, la introducción de una tasa de interés del 2%, hipotecas a 30 años y modelos de arriendo con opción de compra dirigidos a los segmentos de menores ingresos”. Para lograrlo, se buscará movilizar capital privado mediante alianzas público-privadas, aunque la subida de tasas al 12% podría presionar las carteras de consumo y de las pymes, mientras que al mismo tiempo favorece los márgenes de interés de los bancos.
“El nuevo gobierno hereda un déficit fiscal de aproximadamente 7% del PIB, una inflación persistentemente alta y niveles históricamente bajos de inversión”
Fitch Ratings
Infraestructura y el peso de la fragmentación política
La reactivación de concesiones de infraestructura también figura entre los sectores que Fitch identifica como beneficiarios inmediatos, aunque su materialización dependerá de las aprobaciones fiscales y de la seguridad jurídica. La agencia señala que la coalición del presidente saliente sigue siendo el bloque legislativo más grande en un Congreso fragmentado, lo que podría complicar la aprobación de las reformas propuestas por De la Espriella.
En definitiva, el escenario que vislumbra Fitch Ratings es el de un gobierno con intenciones claras de virar hacia políticas de mercado, pero atado por un déficit fiscal histórico, una inflación fuera de control y un entorno político fragmentado que podría diluir la velocidad de las transformaciones prometidas. Las empresas de energía, infraestructura y vivienda aparecen como las primeras en la línea de beneficiarse de este nuevo rumbo, aunque el éxito final dependerá de la capacidad del Ejecutivo para sortear las restricciones fiscales y políticas que ya están sobre la mesa.












