Fitch y S&P rebajan calificación soberana de Colombia a BB

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Colombia ha sido degradada a grado especulativo por las agencias calificadoras Fitch Ratings y S&P Global en diciembre de 2025, con rebajas de su calificación soberana a ‘BB’, mientras que Moody’s Ratings la situó en ‘Baa3’. Este movimiento convierte al país en la única excepción en América Latina, donde ningún otro nación enfrenta una perspectiva negativa para 2026. La decisión se basa en una evaluación de riesgo crediticio que destaca déficits fiscales persistentes que han superado el 7% del PIB en los últimos seis años, un aumento de la deuda pública cercana al 30% en dólares y una notable inestabilidad normativa, incluyendo la suspensión provisional por el Consejo de Estado del incremento del 23% al salario mínimo.

En un contexto regional donde la mayoría de países mantienen perspectivas estables o positivas, como Aruba, Barbados, Costa Rica, República Dominicana y Paraguay, Colombia registra el segundo déficit fiscal más alto entre 40 naciones analizadas por The Economist. Mientras el crecimiento del PIB en América Latina se proyecta en 2,2% para 2026, superando el promedio de 0,9% registrado entre 2015 y 2019, Colombia anticipa un 2,9%, con una meta de inflación del 3%. Sin embargo, factores como tasas de interés restrictivas, inflación por encima de la meta y un clima preelectoral agravan la situación, en medio de riesgos globales como la desaceleración en China y Estados Unidos, tensiones geopolíticas en Venezuela y la revisión del T-MEC.

Riesgos fiscales y perspectivas electorales

Países como Paraguay se acercan al grado de inversión, y Argentina y Bolivia avanzan desde niveles bajos, contrastando con la trayectoria colombiana. La degradación se produce de cara a las elecciones legislativas del 8 de marzo de 2026 y presidenciales del 31 de mayo, lo que intensifica la volatilidad normativa y presupuestaria.

“El déficit fiscal colombiano podría deteriorarse aún más debido a efectos de base y rigideces presupuestarias”

Fitch Ratings

El impacto de estas rebajas complica el acceso a financiamiento externo, eleva el costo del endeudamiento, limita créditos favorables y desacelera la inversión, dejando a Colombia en una posición vulnerable en un entorno regional de recuperación.

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