Con la llegada del gobierno de Abelardo de la Espriella, se reactivó la expectativa de recuperar la autosuficiencia en gas natural mediante la explotación de yacimientos no convencionales con fracking, identificando ocho cuencas en Colombia con alto potencial. Expertos, empresarios y funcionarios del sector energético han vuelto a poner sobre la mesa un debate que lleva más de quince años en los ámbitos regulatorio, político y ambiental, mientras el país enfrenta una creciente dependencia de importaciones que ya supera el 30% del gas consumido, con una demanda que crece entre 4% y 5% anual y una producción de campos tradicionales que cae rápidamente.
Ocho cuencas con alto potencial y un debate que se reactiva
De acuerdo con las estimaciones presentadas, la cuenca Sinú–San Jacinto alberga 66 terapiés cúbicos (tpc) de gas, mientras que el Valle Inferior del Magdalena cuenta con 18 tpc. En Cesar–Ranchería, las cifras varían según la fuente: el experto Sergio Cabrales señala más de 10 tpc, mientras que Alberto García, presidente de Drummond Energy, eleva la cifra a 23 tpc y añade 4.000 millones de barriles de crudo. El Valle Medio del Magdalena reporta 13 tpc y 7.000 millones de barriles de petróleo según Cabrales, pero García lo sitúa en 8 tpc y 12.000 millones de barriles. El Catatumbo aporta 1,4 tpc de gas, el Valle Superior del Magdalena 7 tpc, la Cordillera Oriental 3.900 millones de barriles de petróleo y Caguán–Putumayo 700 millones de barriles de petróleo no convencional. Estas cifras, presentadas por diversos actores del sector, sustentan la posibilidad de que Colombia revierta su condición de importador neto de gas.
Proyectos piloto suspendidos y experiencias internacionales
Los proyectos piloto Kalé y Platero, adjudicados a Ecopetrol y ExxonMobil en 2020 y 2021 en Puerto Wilches, Santander, están suspendidos desde 2022. Kalé podría reactivarse cuando se consoliden condiciones legales, financieras y ambientales, mientras que Platero espera una licencia ambiental congelada desde hace cuatro años. Mientras tanto, Ecopetrol mantiene una alianza con Occidental Petroleum en la cuenca del Permian en Estados Unidos, y operadores como GeoPark han adquirido experiencia en Vaca Muerta, Argentina, donde el fracking ya se ha consolidado. Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgás, afirmó categórica: “Colombia no necesita los pilotos. Tenemos una tecnología comprobada en Estados Unidos y Argentina”. En contraste, el viceministro de Energía, Armando José Cuello, subrayó que “la seguridad energética no debe pelear con la sostenibilidad; ambas deben ir de la mano. Seremos muy rigurosos para que las cosas se hagan, pero que se hagan bien”.
Inversiones millonarias y una ruta para la reactivación
El costo de perforación de un pozo piloto puede alcanzar hasta 100 millones de dólares, aunque con la curva de aprendizaje podría reducirse a 15 millones de dólares por pozo. La inversión anual necesaria para operar cien pozos sería cercana a 1.500 millones de dólares, y Drummond Energy proyecta que la inversión potencial total en los próximos cuatro años podría llegar a 10.000 millones de dólares. Alberto García, presidente de Drummond Energy, comparó la magnitud del reto: “Como los edificios o las casas, se pueden hacer bien o se pueden hacer mal; pero, dado el volumen de operaciones que se requieren en Colombia, estas cosas se deben y se tienen que hacer bien”. La estrategia propuesta por los analistas consiste en enfocarse inicialmente en las áreas de mayor potencial y conocimiento geológico, como Cesar–Ranchería y el Valle Medio del Magdalena, para luego expandirse al Valle Inferior del Magdalena, Sinú–San Jacinto, Piedemonte, áreas offshore y recobro mejorado. El Valle Medio del Magdalena presenta ventajas logísticas, pues cuenta con el corredor férreo Santa Marta–La Dorada, el puerto fluvial de Barrancabermeja, el gasoducto Ballena–Barrancabermeja y una red de oleoductos hacia Coveñas.
Incertidumbre jurídica y el ejemplo de Argentina
La inestabilidad jurídica y política genera una “incertidumbre gigantesca” que aleja a los inversionistas, según advirtió Drummond Energy. Colombia lleva siete años de debates parlamentarios que han frenado el desarrollo del sector, mientras Argentina ya consolidó Vaca Muerta. La ruta inmediata, en opinión de los expertos, exige reiniciar la actividad en contratos existentes, expedir o modificar licencias ambientales y garantizar estabilidad jurídica. Además, se recomienda mantener apuestas simultáneas en el Piedemonte Llanero, priorizando consultas previas y consensos comunitarios. En paralelo, el proyecto offshore Sirius, que podría aportar 400 millones de pies cúbicos diarios hacia 2031, representa una alternativa complementaria. Juan Carlos Hurtado, presidente encargado de Ecopetrol, César Vera, presidente de la Fundación Xua Energy, y Alejandro Castañeda, presidente de Andeg, junto con el exvicepresidente ejecutivo operativo de Ecopetrol, Alberto Consuegra, han participado activamente en este renovado debate, que busca definir si Colombia opta por el fracking como camino hacia la autosuficiencia energética o mantiene la cautela ambiental que ha predominado en los últimos años.










