La vicepresidenta de Colombia, Francia Márquez, desmintió categóricamente este lunes 24 de noviembre los chats revelados el domingo anterior por Noticias Caracol, que pretendían vincularla con las disidencias de las FARC, específicamente con el frente Carolina Ramírez que delinque en los departamentos de Putumayo y Caquetá. En un comunicado oficial, Márquez calificó las publicaciones como falsos y una infamia sin una sola prueba, en medio de la polémica por presuntas financiaciones a la campaña presidencial de Gustavo Petro provenientes de estructuras criminales como las lideradas por alias Iván Mordisco.
Los mensajes, supuestamente intercambiados entre Yeison Ojeda, conocido como alias Danilo Alvizú y comandante del frente Carolina Ramírez, y alias Iván Mordisco, mencionaban a una ficha clave del entorno de la vicepresidenta como enlace entre la campaña de Petro y el Estado Mayor Central de las disidencias. Esta revelación ha avivado el debate sobre posibles nexos entre el actual gobierno y grupos armados ilegales, aunque Márquez enfatizó que no existe evidencia alguna que respalde tales acusaciones.
Rechazo firme ante las infamias
El desmentido de la vicepresidenta responde directamente a la difusión de estos chats, que han circulado ampliamente en redes y medios, generando un nuevo capítulo en la controversia sobre la financiación de la campaña presidencial de 2022. Fuentes cercanas al gobierno han insistido en que se trata de una maniobra para desestabilizar la administración Petro, mientras que Márquez se pronunció con total claridad para reafirmar su compromiso con la legalidad.
«Ante las nuevas infamias que han circulado en las últimas horas, en las que se me pretende involucrar (sin una sola prueba) con hechos delictivos y organizaciones criminales, me veo en la obligación de pronunciarme con total claridad y firmeza»
Francia Márquez, vicepresidenta de la República
Este episodio se suma a un contexto de tensiones políticas donde se cuestionan los vínculos entre el Ejecutivo y antiguos actores del conflicto armado, aunque el comunicado oficial deja claro que no hay pruebas que sustenten las imputaciones contra la vicepresidenta ni su equipo. La discusión continúa abierta en el panorama nacional, con expectación por posibles investigaciones independientes que aclaren el origen y veracidad de los mensajes.

















