Froome y Quintana se reencuentran en Cartagena en homenaje al colombiano

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La ciudad de Cartagena fue escenario de un reencuentro que parecía sacado del guion de una película. Nairo Quintana y Chris Froome, dos de las figuras más emblemáticas del ciclismo mundial de la última década, volvieron a verse las caras en el Aeropuerto Internacional Rafael Núñez, donde el británico llegó para participar en el Gran Fondo Nairo Quintana, el evento homenaje de despedida del pedalista colombiano que se celebrará el domingo 11 de octubre de 2026. El recibimiento, cargado de emoción, inició con un cálido abrazo entre los dos competidores que protagonizaron algunas de las batallas más recordadas en la alta montaña europea, y continuó con un conversatorio en el que también participaron el español Alberto Contador, el también español Joaquim «Purito» Rodríguez y el colombiano Rigoberto Urán.

El encuentro no fue casualidad. Froome, cuatro veces campeón del Tour de Francia en los años 2013, 2015, 2016 y 2017, fue el gran rival de Quintana en las dos ocasiones en que el colombiano se quedó a las puertas del título en la ronda gala, en 2013 y 2015, además de ser el adversario a vencer cuando el boyacense se coronó en la Vuelta a España de 2016. Esa rivalidad, forjada en puertos de montaña que vieron ataques, persecuciones y gestas épicas, se transformó con el paso de los años en una relación de respeto y admiración mutua, como quedó demostrado en las palabras que ambos dedicaron durante el conversatorio.

Una rivalidad que terminó en amistad

El propio Froome, visiblemente emocionado, expresó su satisfacción por estar en Colombia participando en el homenaje a quien consideró un adversario excepcional. «Estoy muy orgulloso de estar aquí, muy feliz de poder compartir este momento especial con Nairo y con tantos fanáticos en Colombia. Tuvimos batallas increíbles en las montañas europeas durante muchos años y siempre fue un rival excepcional», afirmó el británico, quien además confesó que en aquellos años de máxima competencia la relación no era de amistad, pero sí de un profundo respeto. «Durante muchos años tuvimos una rivalidad muy fuerte. En aquellos años no diría que éramos amigos, pero siempre hubo respeto. Estar aquí ahora se siente como el final de una historia», agregó.

«Más allá de grandes batallas, termina en una gran amistad, en una gran cercanía»

Nairo Quintana, exciclista colombiano

Las anécdotas no faltaron en el conversatorio. Joaquim «Purito» Rodríguez recordó la llegada de un joven Nairo Quintana a Europa, cuando el colombiano saludaba con admiración a las grandes figuras del pelotón, llamándolos «señor Purito» o «señor Alberto», a pesar de su enorme ambición competitiva. «En cuatro días ya casi nos quitó la corona», señaló el español, en referencia a la irrupción arrolladora del escarabajo. Froome, por su parte, revivió un episodio del Tour de 2013 en el que un ataque lejano de Quintana en una etapa de montaña obligó al equipo Sky a lanzarse en su persecución, una muestra del poderío que ya exhibía el colombiano en sus inicios.

Otro de los momentos destacados fue la confesión de Quintana sobre las instrucciones que recibía de sus directores. El colombiano afirmó que le ordenaron atacar a Froome hasta en cincuenta ocasiones, a lo que el británico respondió con una revelación: un ataque más probablemente lo habría dejado atrás. En medio de la charla, Rigoberto Urán, quien actuó como traductor de Froome, protagonizó varios momentos de humor, pues sus versiones no siempre coincidían con las palabras del corredor británico, algo que arrancó risas entre los asistentes.

Los cambios del ciclismo, según las leyendas

El conversatorio también sirvió para analizar la evolución del ciclismo en los últimos años. Alberto Contador aseguró que el mayor cambio ha sido la nutrición, mientras atribuyó el aumento de las velocidades a los presupuestos más grandes, equipos más profesionales, la presencia de grandes marcas y las mejoras aerodinámicas. Para explicar su punto, el español comparó al ciclista actual con un automóvil deportivo: «un motor de Ferrari sin combustible no sirve», señaló. Froome, en esa misma línea, mencionó los avances en neumáticos, ruedas, frenos y ergonomía, elementos que han permitido superar registros que hace una década parecían inalcanzables.

Rigoberto Urán, con su característico estilo, recordó que en su generación era común que los corredores mantuvieran largas conversaciones en plena carrera, algo que contrasta con la preparación individual y el ritmo de competencia que imponen las escuadras actuales. El británico Froome, además, destacó la influencia que han tenido Nairo Quintana, Egan Bernal y el propio Urán en la proyección internacional del ciclismo colombiano, una legión que abrió camino para las nuevas generaciones.

El evento, cargado de simbolismo, cerró con una de las frases más sentidas de la jornada. Nairo Quintana, visiblemente conmovido, dedicó el homenaje a sus padres: «El día de hoy es mi orgullo, pero es más el de ellos». Así, entre abrazos, anécdotas y un repaso por más de una década de historia, Cartagena se convirtió en el escenario de una despedida que, más allá de la competencia, celebró la grandeza de un deporte que une a quienes alguna vez fueron rivales.

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