Furgón con alimentos cayó al río San Juan en Urabá antioqueño, sin víctimas

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Un drama cotidiano se convierte en emergencia en el Urabá antioqueño. Un furgón cargado con alimentos volcó y cayó al río San Juan, en el municipio de San Juan de Urabá, cuando intentaba cruzar el afluente sobre una plataforma flotante improvisada, conocida como planchón. El incidente, ocurrido el pasado 27 de julio, dejó imágenes impactantes pero, milagrosamente, sin víctimas fatales. La precariedad de la solución temporal, adoptada por los habitantes tras la destrucción del puente Jalisco por la ola invernal de febrero, quedó en evidencia cuando la estructura de madera y metal se inclinó y se sumergió progresivamente, arrastrando el vehículo blanco al agua. Según el registro del incidente, en el momento del colapso, el conductor y tres ayudantes se encontraban sobre la plataforma, logrando ponerse a salvo.

La jornada no terminó ahí. Ese mismo 27 de julio, un segundo furgón, al intentar abordar un planchón distinto para sortear la misma travesía, quedó atrapado entre la estructura y el río. De nuevo, no se reportaron heridos. La comunidad, que ha tenido que construir y operar estos planchones por cuenta propia ante la falta de alternativas oficiales, debate las causas de los incidentes recientes y exige respuestas claras sobre quién asumirá la responsabilidad. Mientras tanto, la presión crece sobre las pérdidas materiales y, sobre todo, sobre el riesgo constante que representa para las personas esta travesía diaria.

Un puente que no llega y una comunidad que se hunde

El origen de esta crisis es la caída del puente vehicular de San Juan de Urabá, ocurrida durante la ola invernal de febrero. Desde entonces, el municipio y el norte de la subregión de Urabá quedaron aislados, dependiendo de estas precarias soluciones para el transporte de alimentos, personas y mercancías. El Instituto Nacional de Vías (Invías) prometió que la recuperación del puente principal estaría lista para el 31 de julio, una fecha que llegó y se venció sin que la infraestructura esté operativa. La demora en la reconstrucción y la falta de una solución segura y oficial han sumido a la comunidad en una zozobra permanente, donde cada cruce del río San Juan representa una apuesta a la vida. Mientras las autoridades no den una respuesta, los habitantes de San Juan de Urabá seguirán sorteando el río con sus propios medios, al borde de una nueva tragedia.

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