Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá, cuestionó públicamente la visión del presidente Gustavo Petro sobre el RegioTram del Norte, un ambicioso proyecto que conectará la capital con municipios como Chía, Cajicá y Zipaquirá, tras la aprobación del otrosí el pasado 7 de mayo que destrabó su licitación. En una publicación en su cuenta de X, Galán exigió claridad sobre si se construirá el proyecto documentado en informes técnicos oficiales o la versión imaginada por el mandatario, ratificando de manera condicional el apoyo de la ciudad a esta iniciativa 100% eléctrica que beneficiará a más de 1,8 millones de personas.
El RegioTram del Norte prevé una inversión total de 17 billones de pesos, de los cuales Bogotá aportará cerca de 2,3 billones, equivalentes al 67% del total ejecutado en la ciudad, y siete billones específicamente en territorio bogotano. El trazado incluye 17 estaciones en total, 11 de ellas en Bogotá, a lo largo de 24 kilómetros en la capital, con 6 kilómetros elevados, el cierre de 84 cruces a nivel, seis puentes férreos, ocho viaductos y un tramo subterráneo, elementos que marcan profundas diferencias con la descripción promovida por Petro de un tranvía mixto con semáforos.
Diferencias entre el proyecto oficial y la visión presidencial
Galán enfatizó que en la zona urbana de Bogotá el corredor férreo se proyecta segregado, con cerramientos físicos para evitar invasiones a la línea férrea, contradiciendo lo expuesto por el presidente. Esta crítica surge en medio de tensiones entre el alcalde, el Gobierno nacional y el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, especialmente tras señalamientos de este último sobre el supuesto desconocimiento distrital del proyecto, observaciones que ya están en proceso de incorporación.
«Lo primero es ser claros en cuál es el tren que se va a construir: el que se ha venido discutiendo o el que se imagina el presidente Gustavo Petro».
Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá
El mandatario local insistió en la necesidad de un debate honesto basado en los documentos oficiales, no en «trenes imaginarios», y condicionó el respaldo de Bogotá al manejo del impacto urbano de las estructuras elevadas, soluciones para intersecciones críticas e integración con el Metro y Transmilenio. Por su parte, la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, defendió el diálogo técnico sin detener la licitación y pidió aplicar los mismos estándares al Metro elevado, afirmando que «Bogotá no está por fuera».
«Eso no es lo que está en los documentos oficiales del proyecto. En la zona urbana de Bogotá, el corredor férreo se proyecta segregado, con cerramientos físicos para impedir la invasión de la línea férrea, y prevé el cierre de 84 cruces a nivel, además de la construcción de seis puentes férreos, ocho viaductos y un tramo subterráneo».
Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá
Las entidades involucradas han programado mesas de concertación técnica para avanzar en las observaciones distritales, en un esfuerzo por alinear visiones y garantizar la ejecución de este megaproyecto que promete transformar la movilidad en la Sabana norte.
«Debe haber un debate honesto, real y concreto sobre lo que está en los documentos, no sobre trenes imaginarios».
Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá
Con esta ratificación condicional, Bogotá reafirma su compromiso, pero bajo la premisa de respetar el diseño técnico aprobado, en un contexto de creciente diálogo entre el Distrito, la Nación y Cundinamarca.











