Gaviria arremete contra Nieto por sembrar dudas sobre gobierno de De la Espriella

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El senador electo Rafael Nieto Loaiza encendió una polémica al interior del Centro Democrático al afirmar, en entrevista con El Colombiano, que varias de las promesas de campaña del presidente electo Abelardo de la Espriella son “difíciles de cumplir”. La respuesta no se hizo esperar y llegó de la mano de José Obdulio Gaviria, exsenador e ideólogo del partido, quien a través de un extenso mensaje en la red social X criticó con dureza el tono y el contenido de las declaraciones, instando a la cohesión partidaria y a la disciplina interna.

En sus declaraciones, Nieto Loaiza advirtió que la coalición oficialista que respaldará a De la Espriella en el Congreso arranca con apenas seis congresistas: cuatro senadores de Salvación Nacional, un representante de ese mismo partido y los del movimiento Creemos. Frente a una oposición que suma cerca de 38 senadores, integrada por 25 del Pacto Histórico, 10 de la Alianza Verde y los de la circunscripción indígena, alcanzar los 53 votos necesarios para la mayoría implicará necesariamente negociar con partidos tradicionales, según el análisis de Nieto. Este realismopolítico chocó de frente con la postura de Gaviria, quien consideró que semejante diagnóstico transmite un mensaje derrotista y desmovilizador, justo a seis días de la instalación del nuevo Congreso.

La respuesta de Gaviria: “Colombia necesita un partido cohesionado, no fragmentado”

Gaviria no escatimó calificativos para referirse a las declaraciones de su compañero de bancada. En su mensaje, el exsenador señaló que las afirmaciones de Nieto Loaiza tienen “un tono altanero y provocador” y que frases como “no van a poder” o “contrario a lo que dijeron en campaña” no se corresponden con el estilo histórico del Centro Democrático. El ideólogo uribista defendió que tres de los compromisos más emblemáticos del presidente electo —la salida de Colombia de la ONU y la OEA, y el desmonte de la Jurisdicción Especial para la Paz— no deben ser descartados de antemano, sino debatidos democráticamente al interior de la bancada.

“En lugar de asumir que ciertos temas están cerrados de antemano, la bancada del CD los debe discutir democráticamente”, escribió Gaviria, quien además recordó que el expresidente Donald Trump está confrontado con el eje multilateral que impulsa la agenda “woke” y el “decrecimiento”, y que “revisar el papel de Colombia en estos foros no es una locura, sino un ejercicio soberano de realineamiento con democracias serias y con el liderazgo de Trump”.

Sobre la JEP, Gaviria fue contundente: “El Centro Democrático siempre rechazó el fraude al plebiscito de 2016, la consagración de la impunidad, el cogobierno de Juan Manuel Santos con las Farc y el pacto de persecución judicial a las Fuerzas Armadas y la Policía”. Preguntó retóricamente si no se puede debatir la prórroga de sus términos, la composición de sus salas, los sueldos millonarios de sus 38 magistrados ni la política de desvertebramiento de la institución militar. “Decir ‘no van a poder acabar con la JEP’ suena a rendición anticipada del CD”, afirmó.

“La lealtad no es obediencia ciega, es responsabilidad colectiva. Esa es la disciplina que el momento exige”

José Obdulio Gaviria, exsenador del Centro Democrático

Gaviria también se refirió a la aspiración del partido de presidir el Senado con Honorio Henríquez, y defendió la necesidad de gobernar sin “los de siempre”, una promesa de renovación política que, según él, “es un propósito positivo, no negativo. El uribismo siempre ha promovido meritocracia, tecnocracia honesta y oxigenación del Estado”. En contraste, criticó que Nieto Loaiza, en lugar de marcar diferencias públicas con tono de superioridad, debería privilegiar la disciplina partidaria, el debate interno respetuoso y la unidad en torno a los grandes lineamientos del presidente electo.

El cruce de declaraciones deja al descubierto las tensiones que ya se viven en el Centro Democrático a menos de una semana de que se instale el Congreso. Mientras Nieto Loaiza insiste en que la realidad legislativa obligará a negociar con partidos como el Liberal o Conservador —los de siempre—, Gaviria defiende que la fuerza de las ideas y la cohesión del partido pueden superar cualquier cálculo aritmético. Lo cierto es que, con 17 senadores propios, el Centro Democrático no tendrá el control automático del Senado, y el pulso entre realismo y disciplina partidaria recién comienza.

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