General de la Operación Jaque rechaza propuesta de militarizar Bogotá

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El general en retiro José Luis Esparza, quien lideró la estrategia militar de la Operación Jaque que en 2008 logró la liberación de Ingrid Betancourt y otros secuestrados, rechazó de manera contundente la propuesta de militarizar Bogotá como respuesta a la crisis de inseguridad que azota la capital. Durante una entrevista con Caracol Radio, el oficial calificó la iniciativa como una medida populista y aseguró que el Ejército no está capacitado para asumir tareas de seguridad ciudadana ordinaria, las cuales corresponden por ley a la Policía Nacional.

Según explicó Esparza, quien acumuló 37 años de experiencia en las Fuerzas Militares, el despliegue de tropas en las calles debe ser considerado siempre como un recurso excepcional, una «última ratio» contemplada en los artículos 17 y 18 del Código Nacional de Policía. «Es la última medida. El soldado entra a apoyar cuando la crisis se desborda, pero bajo ninguna circunstancia entender que la medida populista es sacar tropas a las calles», afirmó el estratega, quien cuestionó que se pretenda utilizar a los militares para labores que no les competen, como pedir documentos de identidad en los semáforos. «El entrenamiento del soldado es para otra cosa, el entrenamiento del policía. Poner un soldado a pedir cédulas en un semáforo es un despropósito», agregó.

El verdadero problema: judicialización e inteligencia

Para el general Esparza, el debate sobre la inseguridad en Bogotá está mal enfocado. Aseguró que el núcleo del problema no radica en la falta de presencia militar, sino en las debilidades del sistema de judicialización y en la precariedad de la inteligencia estatal. «Realmente el problema viene a centrarse en la judicialización, la Fiscalía tiene que tener un despliegue completo», señaló, al tiempo que pidió aumentar el número de fiscales y jueces, así como reformar el sistema de inteligencia para que cuente con más recursos, especialistas y carreras de mayor duración, evitando que los cambios políticos afecten su continuidad. En ese sentido, lanzó una crítica directa al alcalde de Bogotá y a quienes apoyan la militarización: «Nos han vendido la idea de que Bogotá es insegura porque faltan policías y soldados. Con todo el respeto del señor alcalde, eso es un cuello de botella».

«Es una última ratio, es la última medida. El soldado entra a apoyar cuando la crisis se desborda, pero bajo ninguna circunstancia entender que la medida populista es sacar tropas a las calles»

José Luis Esparza, general (r) del Ejército de Colombia

El oficial en retiro también advirtió que el Ejército colombiano enfrenta una seria escasez de personal y cuadros de mando en las zonas de conflicto, lo que haría aún más inviable destinar efectivos a labores de vigilancia urbana. La propuesta de ejercer control militar en Bogotá, que según lo revelado comenzaría en localidades como Usme y Sumapaz, ha encontrado respaldo en sectores políticos que claman por mano dura frente al aumento de la delincuencia. Sin embargo, Esparza considera que se trata de una solución superficial que no ataca las causas estructurales de la inseguridad.

El general recordó que la asistencia militar está contemplada en la ley solo cuando la crisis se desborda, y puso como ejemplo el programa Sentinel en Francia, donde se utiliza apoyo castrense en ciertas circunstancias, aunque indicó que incluso allí existe un intenso debate sobre su conveniencia. Además, criticó que la inteligencia estatal arrastra una profunda desconfianza ciudadana debido a antecedentes de tortura, persecución política e interceptaciones ilegales, y aseguró que grupos armados como el ELN han logrado construir «el sistema más importante de inteligencia» del país, superando en ocasiones a las capacidades del Estado. «Otras tareas como la atención de desastres corresponden a Defensa Civil y Bomberos, no al Ejército», sentenció Esparza, insistiendo en que la solución a la inseguridad bogotana pasa por fortalecer la investigación criminal y la capacidad de judicialización, no por sacar soldados a las calles.

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