El rango más alto en el Ejército Nacional de Colombia, el de General, no es un destino que se alcance de la noche a la mañana, sino la culminación de una rigurosa trayectoria que exige un mínimo de tres décadas de servicio, formación especializada y una selección final que depende directamente del Gobierno Nacional. El camino comienza en las aulas de la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova (Esmic), en Bogotá, donde los aspirantes inician un proceso que, con perseverancia y méritos, puede llevarlos a la cúpula militar.
La carrera de un oficial arranca con cuatro años de formación en la Esmic, al término de los cuales se obtiene el título de profesional en Ciencias Militares y el grado de Subteniente. A partir de ahí, el ascenso es progresivo y está sujeto a tiempos mínimos de servicio en cada rango. Un oficial deberá servir cinco años como Subteniente para ascender a Teniente, y otros cinco años en este grado para llegar a Capitán. El ritmo se vuelve más exigente al alcanzar el oficialato superior: se requieren seis años como Capitán para ser Mayor, otros seis para llegar a Teniente Coronel, y cinco más para obtener las insignias de Coronel. El siguiente escalón, el de Brigadier General, exige cuatro años en el grado anterior, mientras que el paso a Mayor General demanda otros cuatro años de servicio y méritos sobresalientes. Finalmente, para que un Mayor General sea elevado al rango de General, deben transcurrir al menos dos años en ese cargo.
Un filtro de excelencia para la cúpula militar
No obstante, los años de servicio no son el único requisito. Cada ascenso implica la superación de estrictos exámenes físicos, médicos y de conocimientos, así como la aprobación de cursos de actualización y liderazgo. Para quienes aspiran a los rangos de Brigadier General o superiores, la formación se vuelve aún más especializada. Es obligatorio obtener el título de Oficial de Estado Mayor y aprobar el Curso de Altos Estudios Militares, ambos impartidos en la Escuela Superior de Guerra (Esdegue). Este nivel de preparación académica y estratégica es indispensable para ser considerado para la máxima jerarquía. La decisión final para el ascenso a General no recae en la institución castrense, sino en una selección directa del Gobierno Nacional, que evalúa la trayectoria, las capacidades estratégicas y la hoja de vida del candidato para ocupar el más alto cargo de la estructura militar del país, que comprende los grados desde Subteniente hasta General.












