En una audiencia clave ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el general en retiro Carlos Olivio Saavedra Sáenz aceptó su responsabilidad penal por la comisión de los denominados ‘falsos positivos’ en el departamento del Meta. Durante su comandancia al frente de la Séptima Brigada del Ejército, entre 2001 y 2003, el oficial reconoció haber autorizado un sistema de incentivos y omisiones que permitieron presentar a civiles como bajas en combate, un hecho que hoy califica como una vergüenza personal y una falla institucional.
La comparecencia se dio en el marco del Subcaso Meta, que forma parte del Caso 03 de la JEP, dedicado a investigar los asesinatos y desapariciones forzadas presentados por la fuerza pública como resultados operacionales. Saavedra, quien ahora es el principal testigo de cargo contra el sistema que dirigió, relató que durante su gestión se otorgaron felicitaciones, permisos, ascensos y comunicados oficiales a las unidades que reportaban un mayor número de muertes en enfrentamientos, sin que existiera una verificación real sobre la identidad de las víctimas.
“La muerte se convirtió en un parámetro de eficiencia”
Ante los magistrados de la Sala de Reconocimiento de Verdad, el oficial en retiro sostuvo que la presión por mostrar resultados transformó la muerte en una métrica de eficiencia militar. “Durante mi comandancia se otorgaron felicitaciones, permisos y beneficios a quienes participaban en operaciones donde se reportaban muertes. Incluso, emití comunicados felicitando públicamente por alcanzar 100 bajas en combate durante el año 2003. Hoy me avergüenzo de reconocer que muchas de esas supuestas bajas correspondían realmente a civiles asesinados”, afirmó Saavedra.
Las cifras presentadas por la JEP indican que, solo en 2003, su brigada reportó 100 bajas en combate, un número que luego fue reconocido como una estadística inflada con víctimas civiles. En la audiencia, que se realizó de manera combinada entre Bogotá y Villavicencio, participaron más de 100 víctimas reconocidas en el Meta, quienes escucharon el testimonio del general como parte del proceso de esclarecimiento de la verdad.
Un sistema de rankings y premios
Saavedra no fue el único alto oficial en rendir cuentas. Junto a él compareció el general en retiro Mario Montoya Uribe, excomandante del Ejército, quien también reconoció que existía una cultura de rankings entre las brigadas, donde se felicitaba a quienes lograban mejores cifras operacionales. “El mismo sistema funcional de la institucionalidad, a través de documentos, de programas radiales, de reuniones del alto mando militar, se hacían este tipo de comentarios, felicitando y estimulando de una u otra forma los resultados operacionales a todas las unidades. Se nombraba quiénes iban de primero, de segundo, de tercer lugar, y se nos motivaba para seguir en esa campaña”, detalló Saavedra.
El oficial admitió que la falta de seguimiento del mando superior permitió que se omitieran controles y se alterara la verdad en los informes, lo que derivó en crímenes contra civiles. “La muerte terminó por convertirse en una forma de demostrar eficiencia militar”, puntualizó.
“Hoy me avergüenzo de reconocer que muchas de esas supuestas bajas correspondían realmente a civiles asesinados, la muerte terminó por convertirse en una forma de demostrar eficiencia militar”
Carlos Olivio Saavedra Sáenz, general (r) del Ejército
El testimonio de Saavedra es considerado un hito en el proceso de justicia transicional, al ser la primera vez que un general en retiro asume de manera tan explícita su responsabilidad en la estructura que permitió los falsos positivos en el Meta. La JEP continúa avanzando en el esclarecimiento de la dimensión de estos crímenes en Colombia, que dejaron una estela de dolor y desconfianza hacia las instituciones militares en la región.











