El Gimnasio Campestre y el Colegio Marymount, dos instituciones emblemáticas de Bogotá con casi ocho décadas de historia en el caso del primero, iniciarán un proceso de integración gradual a partir de octubre de 2024 que se extenderá hasta 2029, adoptando un modelo educativo mixto que combinará espacios compartidos y diferenciados según las etapas de desarrollo de niños y niñas. Juan Antonio Casas, director general del Gimnasio Campestre, anunció que este cambio progresivo incluirá un comunicado oficial en febrero de 2026 y el diseño del nuevo año académico en 2026-2027, todo ello en el marco de una reflexión estratégica sobre las transformaciones sociales y la compatibilidad de sus proyectos formativos centrados en el desarrollo moral, el servicio y el liderazgo.
Tradicionalmente masculino el Gimnasio Campestre y femenino el Colegio Marymount, ambos comparten una visión formativa que ha motivado esta integración, la cual se desarrollará en etapas con diálogo permanente con estudiantes y familias para preservar identidades y tradiciones. El enfoque mixto se aplicará especialmente en los últimos grados de primaria y los primeros de bachillerato, priorizando el vínculo emocional con la comunidad para mantener vivas las prácticas esenciales de cada colegio.
Una apuesta educativa profunda
El proceso, que durará cinco años desde su anuncio, no responde a una crisis coyuntural sino a una apuesta profunda nacida de la compatibilidad de sus propósitos formativos para niños y niñas, según explica Casas. La integración busca diseñar ambientes óptimos basados en el conocimiento sobre cómo crecen y aprenden los estudiantes, combinando momentos juntos y separados siempre en beneficio de ellos.
«No es una decisión coyuntural ni una respuesta a una crisis. Es una apuesta educativa profunda que nace del proyecto formativo de los dos colegios.»
Juan Antonio Casas, director general del Gimnasio Campestre
«Nos dimos cuenta de que nuestros propósitos formativos no solo eran iguales, sino plenamente compatibles para niños y para niñas.»
Juan Antonio Casas, director general del Gimnasio Campestre
El director enfatiza que el reto radica en identificar lo esencial de cada institución y ponerlo al servicio de un modelo nuevo, construyendo sobre el pasado para responder al presente sin imponer prácticas de uno sobre el otro, reconociendo las largas listas de diferencias entre ambos colegios.
«Queremos usar lo que sabemos sobre cómo crecen y aprenden niños y niñas para diseñar ambientes donde a veces estén juntos y a veces separados, siempre pensando en lo que es mejor para ellos.»
Juan Antonio Casas, director general del Gimnasio Campestre
«El reto es identificar qué es esencial en cada colegio y poner eso al servicio de un modelo nuevo. No se trata de abandonar el pasado, sino de construir sobre él para responder mejor al presente.»
Juan Antonio Casas, director general del Gimnasio Campestre
Casas subraya la importancia del vínculo entre colegio y estudiante como garante de las tradiciones, y asegura que estas instituciones estables y serias acompañarán de cerca a las familias durante el proceso, reconociendo la incertidumbre que generan los cambios.
«Si uno compara dos colegios, la lista de diferencias es larguísima. Lo importante no es imponer prácticas de uno sobre otro, sino construir respuestas nuevas juntos.»
Juan Antonio Casas, director general del Gimnasio Campestre
«El vínculo entre colegio y estudiante es fundamental. Es a través de los niños y las niñas que las tradiciones siguen vivas.»
Juan Antonio Casas, director general del Gimnasio Campestre
«Somos colegios estables, serios y acostumbrados a cuestionarnos. Sabemos que los cambios generan incertidumbre, pero vamos a estar muy cerca de las familias en todo este camino.»
Juan Antonio Casas, director general del Gimnasio Campestre
Esta integración representa un hito en la educación bogotana, preservando el legado de dos centros educativos líderes mediante un diálogo comunitario que asegura la continuidad de su misión formativa en un contexto social en evolución.















