El Girona FC ha sufrido una notable pérdida económica de 24 millones de euros tras la salida de los jugadores colombianos Jhon Solís y Yáser Asprilla durante el mercado de fichajes invernal de 2026. Esta decisión, impulsada por el director deportivo Quique Cárcel, responde al bajo rendimiento de ambos futbolistas, permitiendo liberar plazas de extranjeros para incorporar al prometedor Claudio Echeverri. Solís, de 21 años y adquirido en 2023 por seis millones de euros procedente del Atlético Nacional, se marcha a un club de Brasil, mientras que Asprilla, el fichaje más caro en la historia del Girona con 18 millones de euros más hasta siete en variables desde el Watford en 2024, llega cedido al Mallorca.
El desempeño de estos talentos cafeteros no cumplió con las expectativas generadas. Solís disputó 61 partidos con solo un gol y una asistencia, en tanto que Asprilla sumó 49 encuentros, cuatro goles y una asistencia, acumulando apenas 588 minutos en La Liga. Estas cifras reflejan la decepción en un equipo que finalizó tercero en la temporada 2024 y debutó en la Champions League, pero que ahora enfrenta el riesgo de descenso, lo que ha incrementado la presión sobre la dirección deportiva para reorganizar la plantilla, según analiza el Diario AS.
Objetivos de Asprilla y el contexto del Mallorca
Asprilla busca acumular minutos esenciales de cara a los amistosos de marzo con la selección Colombia y el Mundial bajo la dirección de Néstor Lorenzo, en un Mallorca que ocupa la 16ª posición de La Liga con 18 puntos, apenas dos por encima de la zona de descenso y necesitado de refuerzos en la banda derecha. Esta maniobra no solo alivia la masa salarial del Girona, superando inversiones previas como las de Tsygankov y Dovbyk por 7,75 millones, sino que marca un punto de inflexión en la estrategia del club catalán ante una temporada complicada.

















