En una contundente denuncia que pone en evidencia las fallas del sistema penitenciario colombiano, el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, reveló que cabecillas de grupos armados ilegales continúan dirigiendo sus estructuras criminales desde el interior de las cárceles. El mandatario hizo públicas las comunicaciones entre alias ‘Firu’, cabecilla del frente 36 de las disidencias de las Farc de Calarcá, y alias ‘Primo Gay’, identificado como Neyder de Jesús Uñates López, integrante de la misma organización, demostrando que, pese a estar privados de la libertad, mantienen el control operativo de sus bandas a través de teléfonos celulares, videollamadas e incluso redes sociales como TikTok.
La información fue difundida por el gobernador a través de sus redes sociales, donde hizo un enfático llamado al director del Inpec, coronel Daniel Fernando Gutiérrez, y al presidente de la República, instando a implementar medidas urgentes para bloquear la señal de telefonía móvil en los pabellones y patios de los centros de reclusión. «Presidente: hay que dejar incomunicados a estos criminales. Alias Firu, cabecilla del frente 36 de las Farc de Calarcá, está en la cárcel, pero según información que recibimos, desde allí hace TikTok y, además, videollamadas con alias Primo Gay. Preso, pero comunicado con los bandidos de su estructura», expresó Rendón en su cuenta de X.
Alianza criminal entre el Clan del Golfo y las disidencias
La denuncia del gobernador se da en el marco del sometimiento de cuatro presuntos integrantes del Clan del Golfo, también conocido como Ejército Gaitanista de Colombia, ante la Fuerza de Despliegue Rápido N.° 7 del Ejército Nacional, durante operaciones adelantadas en el municipio de Briceño, norte de Antioquia. Entre los entregados se encuentra alias ‘More’, quien reveló detalles de una alianza estratégica entre esa organización y la estructura 36 de las disidencias de las Farc, bajo el mando de alias ‘Calarcá’ (Alexander Díaz Mendoza). Según el testimonio difundido por Caracol Radio, alias More señaló que alias Primo Gay, quien hizo parte de las disidencias, recibió un puesto como segundo al mando dentro de un frente del Clan del Golfo, lo que evidencia la permeabilidad entre estas estructuras. «A ‘Primo Gay’ yo solo sé que a ese hombre le dieron un puesto de segundo de frente de la organización y lo mandaron para otro lado, le dieron un poco de plata por esas cosas que entregó», declaró alias More, agregando que «cada uno de esa gente que ese hombre trajo subió de puesto, lo colocaron como comandante».
El sometimiento de estos cuatro hombres, quienes pertenecían a una comisión criminal señalada de extorsiones, amenazas, homicidios, reclutamiento y desplazamiento forzado en la región, vino acompañado de la entrega de un importante arsenal que afecta las redes logísticas de los grupos ilegales. Las autoridades recibieron una ametralladora, cuatro fusiles, más de ochocientas unidades de munición, proveedores y elementos de intendencia. Alias More justificó su decisión de someterse argumentando el desgaste de pertenecer a la organización y la presión militar. «Yo tomé la decisión de someterme con los compañeros porque, la verdad, por un lado ya estábamos aburridos de estar ahí y, por otro lado, el Ejército estaba golpeando muy duro a nuestras tropas por ese sector», afirmó, revelando además que la decisión fue coordinada con otro conocido como ‘Mono’, ante la necesidad de transportar material hacia la intendencia.
«Es urgente implementar en esta cárcel su estrategia de desconexión electrónica, como el bloqueo de la señal de celulares. Las cárceles no pueden seguir siendo centros de operación del crimen».
Andrés Julián Rendón, gobernador de Antioquia
El testimonio de alias More también dejó al descubierto que la estructura disidente dispone de drones con capacidad para transportar explosivos, una tecnología que incrementa el poder de fuego y la capacidad de ataque de estos grupos en el norte de Antioquia. La falta de barreras tecnológicas en las prisiones permite, según el gobernador, que estos centros funcionen como verdaderos centros de coordinación del crimen, afectando directamente la seguridad de las comunidades. El llamado de Rendón al director del Inpec es claro y urgente: implementar la estrategia de desconexión electrónica para que las cárceles dejen de ser plataformas de operación delictiva. Mientras tanto, la alianza entre el Clan del Golfo y la estructura 36 de las disidencias consolida un nuevo frente de violencia en el departamento, con implicaciones que trascienden las fronteras antioqueñas.










