Gobierno colombiano abre negociaciones con el FMI por déficit fiscal

Compartir en redes sociales

El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ordenó al ministro de Hacienda, Miguel Gómez, y a todo el equipo económico iniciar conversaciones con el Fondo Monetario Internacional para buscar una salida negociada a la crisis fiscal que enfrenta el país, según anunció el mandatario en una alocución nacional. La decisión se produce ante un déficit fiscal heredado del gobierno de Gustavo Petro que supera el 6% del Producto Interno Bruto y que, según las proyecciones oficiales, podría escalar hasta cerca del 9% del PIB para el próximo año. Frente a ese escenario, el Ministerio de Hacienda solicitó formalmente al organismo internacional adelantar una visita técnica que permita revisar las finanzas públicas y evaluar un mecanismo de alivio o préstamo que mitigue el impacto de las necesidades de financiamiento neto, calculadas en más de 50.000 millones de dólares para el año entrante.

La apertura de este canal de diálogo con el FMI, cuya directora gerente es Kristalina Georgieva, busca enviar una señal de credibilidad técnica a los inversionistas globales y generar confianza en medio de un panorama marcado por el alto costo del servicio de la deuda pública y la cotización del dólar, que ronda los 3.200 pesos según la plataforma Set-FX y que, advierten los analistas, podría acercarse más a los 4.000 pesos que a los 3.000 mientras persistan los desequilibrios fiscales. En el mejor escenario, un eventual acuerdo con el organismo multilateral podría representar un aporte de hasta 20.000 millones de dólares para Colombia, una cifra que el exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas consideró significativa y con condiciones mucho más favorables que las que ofrece el mercado.

«He dado instrucciones claras al señor ministro de Hacienda y a todo el equipo económico para que se pongan al frente de las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional. He dado esa instrucción para buscar una salida negociada a la crisis que nos heredaron los corruptos irresponsables que nos antecedieron».

Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia

Un acuerdo con condiciones y señales de confianza

Mauricio Cárdenas, quien ocupó el cargo de ministro de Hacienda entre septiembre de 2012 y agosto de 2018 y es exprecandidato presidencial, explicó que el hecho de que Colombia acuda al FMI «genera confianza porque el Fondo Monetario tiene mucho peso en la conversación financiera global». En su análisis, el organismo «puede ofrecer montos significativos y a costos mucho más bajos, algo que no se logra en ninguna otra parte», lo que contrasta con la pérdida de la Línea de Crédito Flexible que el país tuvo en el pasado y que, según Cárdenas, era la mejor opción porque no imponía condiciones ni exigía explicaciones para los desembolsos.

Sin embargo, un eventual acuerdo con el FMI no llegará sin exigencias. El propio Cárdenas advirtió que «lo que se requerirá es un programa de recorte del déficit fiscal para reducirlo desde niveles cercanos al 9% del PIB —proyectados para el año entrante— hasta alrededor del 4% hacia el año 2030». Esto implicará un ajuste del gasto público y, posiblemente, medidas tributarias adicionales. El exministro también precisó que «Colombia va a tener que seguir emitiendo bonos; el financiamiento multilateral no los reemplaza, sino que actúa como un complemento», lo que sugiere que la estrategia del gobierno combinará el respaldo del FMI con el acceso al mercado internacional de capitales.

El anuncio ya ha tenido un efecto inicial en el mercado local, donde se observa una leve reducción marginal en la tasa de los títulos TES, y algunos analistas consideran que la apertura de estas conversaciones podría dar margen al Banco de la República para frenar las alzas de tasas hacia finales de este año. No obstante, Cárdenas lanzó una advertencia clara: un acuerdo incumplido dejaría al país con menor margen ante los mercados internacionales, lo que pone de presente que la credibilidad que se busca recuperar con esta gestión dependerá de la disciplina fiscal que demuestre el gobierno en los próximos meses.

Sigue leyendo