En un nuevo capítulo de la transición presidencial, el ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, respondió con una enumeración detallada de nombramientos y contratos realizados durante los últimos días del gobierno de Iván Duque, acciones que, según Sanguino, comprometieron el margen de acción del gobierno entrante de Gustavo Petro. El cruce se originó cuando el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, solicitó a la Cancillería suspender los nombramientos en provisionalidad en las carreras diplomática y consular, argumentando que “los últimos días del gobierno saliente no pueden convertirse en una carrera contra reloj para repartirse cargos”. Restrepo aseguró que actuaba por instrucción del presidente electo Abelardo de la Espriella y que ejercería todas sus competencias para garantizar un proceso transparente.
La réplica de Sanguino no se hizo esperar. En su cuenta de X, el ministro del Trabajo afirmó que “cuando el gobierno Duque estaba a pocos días de entregar el poder al presidente Gustavo Petro, tomó una serie de decisiones que comprometieron el margen de acción del Gobierno del Cambio” y señaló directamente al vicepresidente electo de “mostrar amnesia, como cuando demandó el Salario Vital para después decir, en campaña, que lo apoyaba”. Sanguino enumeró entonces varias acciones ocurridas entre el 29 de julio y el 5 de agosto de 2022, apenas días antes del relevo presidencial del 7 de agosto.
Nombramientos estratégicos y contratos millonarios
Entre las decisiones mencionadas por Sanguino destacan los nombramientos de período fijo en la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg). Andrés Barreto, Natasha Avendaño y Sara Vélez Cuartas fueron designados entre el 29 de julio y el 5 de agosto, cargos que se extendían más allá del cambio de gobierno, comprometiendo así la capacidad del nuevo Ejecutivo para definir la política energética. A ello se sumó la entrega de la Notaría 64 de Bogotá a Rafael Guarín, exconsejero de Seguridad de Duque, y otra notaría a Luz Mary Hoyos, quien según el portal La Silla Vacía es cercana al grupo político de la entonces senadora Myriam Paredes. “Decisiones que recibieron fuertes críticas por beneficiar a personas cercanas al gobierno”, enfatizó Sanguino.
“En esos mismos días también le entregó, a dedo, a su exconsejero de Seguridad, Rafael Guarín, la Notaría 64 de Bogotá. A ello se sumó la entrega de otra notaría a Luz Mary Hoyos, señalada por La Silla Vacía como cercana al grupo político de la entonces senadora Myriam Paredes. Decisiones que recibieron fuertes críticas por beneficiar a personas cercanas al gobierno.”
Antonio Sanguino, ministro del Trabajo
El ministro también reveló que en esos mismos días se adjudicó un acuerdo marco para la compra de medicamentos por un valor de 2,4 billones de pesos, con una vigencia de tres años. Sanguino vinculó este contrato a una empresa “supuestamente perteneciente a los Char”, aunque no aportó más detalles. Según el funcionario, varias de esas designaciones terminaron en demandas y decisiones de la jurisdicción contencioso-administrativa, y recordó que la entonces vicepresidenta Martha Lucía Ramírez se había comprometido a frenar ese tipo de decisiones antes del relevo presidencial.
El cruce de declaraciones pone en evidencia las fricciones que persisten en la transición de poder, donde el nuevo gobierno busca desmarcarse de prácticas que considera clientelares, mientras el anterior defiende su legado. Por ahora, Restrepo no ha respondido directamente a las acusaciones de Sanguino, pero su llamado a la transparencia en la Cancillería sigue siendo el centro del debate público.












