En una jornada que reconfiguró el tablero político del Congreso, el senador Honorio Miguel Henríquez Pinedo, de la bancada del Centro Democrático, fue elegido presidente del Senado de la República para el periodo legislativo 2026-2027. La votación, celebrada el 20 de julio de 2026, culminó con 56 votos a favor de Henríquez, en una sesión que evidenció las tensiones entre los intereses del gobierno entrante de Abelardo de la Espriella y el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Este resultado representa el primer revés significativo para la administración de De la Espriella, que aspiraba a tener un control más directo sobre la conducción del Legislativo.
La elección de Henríquez Pinedo no solo alteró el mapa de poder en el Senado sino que también dejó al descubierto una alianza imprevista entre el Centro Democrático y sectores del Pacto Histórico, coordinación que resultó determinante para alcanzar la mayoría requerida. El nuevo presidente del Senado asume la responsabilidad de dirigir las plenarias, asignar las comisiones permanentes y designar las Comisiones Accidentales, funciones que, sumadas a su rol de vocero formal del Congreso ante el Ejecutivo y los tribunales, le confieren una influencia clave en el trámite de las iniciativas gubernamentales y en el control político.
Funciones y alcance del cargo
De acuerdo con el Reglamento del Senado, en su artículo 19, el presidente tiene la facultad de abrir y cerrar las sesiones, mantener el orden en los debates y garantizar que las discusiones se desarrollen dentro del marco legal. Además, en caso de vacancia temporal o absoluta del presidente de la República, y ante la falta del vicepresidente o de los ministros delegatarios, el presidente del Senado está llamado a asumir la primera magistratura. También le corresponde suscribir los proyectos de acto legislativo y de ley aprobados por la corporación, así como todas las comunicaciones oficiales que emanen del Senado, y supervisar el cumplimiento de los deberes de los senadores y el trabajo del Secretario General y demás empleados de la cámara alta.
«El Congreso, por derecho propio, se reunirá en sesiones ordinarias, durante dos períodos por año, que constituirán una sola legislatura (…) También se reunirá el Congreso en sesiones extraordinarias, por convocatoria del Gobierno y durante el tiempo que este señale. En el curso de ellas solo podrá ocuparse en los asuntos que el Gobierno someta a su consideración, sin perjuicio de la función de control político que le es propia, la cual podrá ejercer en todo tiempo»
Artículo 138 de la Constitución Política de Colombia
Con este nuevo escenario, la relación entre el Ejecutivo de Abelardo de la Espriella y el Congreso se perfila como uno de los ejes de la próxima legislatura. La conducción del Senado en manos de un congresista del Centro Democrático, en alianza con sectores alternativos, anticipa debates intensos en torno a las reformas que intente impulsar el gobierno entrante y refuerza la autonomía del Legislativo frente a la Casa de Nariño.












