El gobierno del presidente Gustavo Petro expidió el Decreto 0234 del 6 de marzo de 2026, mediante el cual se establecen mesas únicas de negociación colectiva sectorial en el sector privado y para trabajadores oficiales en Colombia. Esta medida introduce aportaciones sindicales obligatorias para los trabajadores no afiliados que se beneficien de los acuerdos, así como la unificación de pliegos de peticiones, con el objetivo de lograr procesos de diálogo social más racionales y eficientes, reduciendo tiempos y costos administrativos.
El decreto organiza las negociaciones en mesas únicas por sector o grupo empresarial, con representatividad proporcional según el número de afiliados, garantizando al menos un representante para las minorías sindicales. La negociación se rige por el principio de buena fe, y el Ministerio del Trabajo es el encargado de validar la representatividad. Anteriormente, la regulación limitaba la negociación colectiva estrictamente a nivel de cada empresa, y esta iniciativa busca extenderla por rama de actividad económica, como el sector financiero, reviviendo por vía administrativa disposiciones que habían sido rechazadas por el Congreso en la fallida Reforma Laboral.
Críticas desde el sector empresarial
Jaime Cabal, presidente de Fenalco, ha expresado fuertes reparos contra la medida, argumentando que podría imponer nuevas cargas salariales significativas a las micro, pequeñas y medianas empresas, las cuales tendrían que asumir obligaciones derivadas de negociaciones en las que no tuvieron representación directa. Además, sostiene que desconoce abiertamente el derecho a no asociarse, un principio fundamental de la libertad sindical protegido por la Constitución. Cabal insiste en que este tipo de cambios en el modelo de negociación laboral deberían debatirse en el Congreso y no implementarse mediante regulación administrativa, dada la magnitud de sus efectos sobre trabajadores, empresas y el mercado laboral en general.
«esta medida podría representar nuevas cargas salariales significativas para las micro, pequeñas y medianas empresas, que tendrían que asumir obligaciones derivadas de negociaciones en las que no tuvieron representación directa»
Jaime Cabal, presidente de Fenalco
Apoyo de la Central Unitaria de Trabajadores
Por su parte, Fabio Arias, presidente de la CUT, celebra la expedición del decreto como una ampliación de la negociación colectiva que fortalece las organizaciones sindicales. Explica que previamente la negociación colectiva en Colombia solamente estaba permitida a nivel de cada empresa, y ahora se extiende por rama de actividad económica. Arias lo describe como una posibilidad mayor para los sindicatos, un reto para ellos, pero también una oportunidad para centralizar las negociaciones a todos los niveles en que se desarrolla hoy la negociación colectiva.
«Es una ampliación de la negociación, una posibilidad mayor para los sindicatos, un reto también para ellos, pero la posibilidad de fortalecer las organizaciones sindicales y centralizarlas a todos los niveles en que se desarrolla hoy la negociación colectiva»
Fabio Arias, presidente de CUT
La medida genera polémica particularmente por la obligatoriedad de los aportes sindicales para no afiliados beneficiados y su impacto en las mipymes, aunque incluye protecciones como cláusulas de adaptabilidad y gradualidad en la implementación. Abarca el sector privado y trabajadores oficiales, excluyendo a los empleados públicos, y busca modernizar el diálogo laboral en un contexto de tensiones entre gobierno, empresarios y sindicatos.











