El gobierno del presidente Gustavo Petro ha establecido mediante un nuevo decreto presidencial el salario mínimo para 2026 en Colombia en dos millones de pesos, más el auxilio de transporte, bajo el concepto de «salario vital». Esta medida representa un incremento del 23,7 por ciento respecto al valor anterior y responde a la suspensión provisional del aumento salarial previo por parte del Consejo de Estado, que obligó a emitir esta nueva norma. Las proyecciones de Oxford Economics, firma de asesoría económica, anticipan un crecimiento del Producto Interno Bruto del 3,5 por ciento para ese año, superior al consenso del mercado que estima un 2,8 por ciento, aunque con una inflación que cerraría en 5,1 por ciento en 2025 y subiría al 6,3 por ciento en 2026, superando el rango objetivo del Banco de la República entre el 2 y el 4 por ciento.
El anuncio se da en un contexto de restricciones a la exploración petrolera y gasífera impuestas por la actual administración, que amenazan las perspectivas fiscales del país, donde las exportaciones de hidrocarburos representan el 35 por ciento de la estructura exportadora. Este incremento salarial busca impulsar el consumo privado, proyectado en un 4,8 por ciento para 2026, pero genera presiones inflacionarias que podrían llevar a un endurecimiento monetario, con la tasa de intervención del Banco de la República alcanzando hasta el 10,5 por ciento mediante subidas de 125 puntos básicos, aunque el mercado prevé incluso un 12 por ciento. Además, el déficit público se estimaría en el 7,1 por ciento del PIB, por encima de la meta del 6,2 por ciento, en un panorama marcado por la incertidumbre electoral rumbo al próximo gobierno que inicia en agosto de 2026.
Desafíos fiscales y riesgos a mediano plazo
Oxford Economics destaca que la prohibición de nuevos proyectos petroleros y gasíferos limita las reservas e ingresos tributarios, agravando la dependencia de estos recursos y contribuyendo a un mayor déficit fiscal. La deuda pública se estabilizaría en el 64 por ciento del PIB entre 2027 y 2029 si se logra consolidación fiscal bajo el próximo gobierno, aunque las cifras oficiales apuntan a un 66 por ciento en 2027. El balance primario pasaría de un déficit del 2,3 por ciento en 2026 a un superávit del 1,3 por ciento en 2028, pero existe un riesgo significativo de que estas proyecciones no se cumplan si resulta electo un gobierno de continuidad, lo que retrasaría la consolidación fiscal y elevaría los costos de endeudamiento. La calificación de riesgo soberano se ubica en 5,1 sobre 10, con un riesgo país de 4,7 sobre 10, posicionando a Colombia en el puesto 60 entre 164 economías, mientras el dólar cerraría en 4.140 pesos a fines de 2026, influido por la incertidumbre electoral y repatriaciones de divisas de bonos.
«Se prevé que la inflación, luego de cerrar en 5,1% en 2025, suba hasta 6,3% en 2026, lo que supera el rango objetivo del Banco de la República, establecido entre 2% y 4%»
Oxford Economics
«La prohibición de nuevos proyectos petroleros y gasíferos amenaza las perspectivas fiscales»
Oxford Economics
Estos elementos se combinan con retos estructurales como el envejecimiento poblacional, que presionará el gasto público y los ingresos tributarios en las próximas décadas, reduciendo el crecimiento potencial de la economía del actual 2,6 por ciento a solo 1,2 por ciento en 2050. El impacto general incluye volatilidad cambiaria, mayor dependencia de hidrocarburos y la necesidad de ajustes fiscales para mitigar las presiones derivadas del ambicioso aumento salarial histórico.















