El ministro de Hacienda, Germán Ávila, reveló que entre 2022 y 2026 el Gobierno de Gustavo Petro destinó más de 130 billones de pesos para cubrir subsidios a la energía y el gas, aportes al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) y el pago de un crédito con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La cifra fue presentada a través de los canales digitales de la Presidencia como parte del balance fiscal de la administración, que concluye su periodo en julio de este año.
Del total, 83,9 billones de pesos se asignaron al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, un mecanismo heredado del gobierno de Iván Duque que evitó que el precio interno de la gasolina y el diésel subiera al ritmo de las cotizaciones internacionales. Según explicó el ministro Ávila, durante los dos últimos años del gobierno anterior se mantuvo estable el precio de la gasolina a pesar del incremento significativo en los mercados externos, lo que generó un déficit acumulado que la actual administración tuvo que cubrir con recursos del presupuesto nacional. En 2022 se destinaron 21,9 billones de pesos al FEPC, cifra que subió a 29,5 billones en 2023, para luego descender a 7,7 billones en 2025 y a 3,1 billones en 2026.
En paralelo, los subsidios a los servicios de energía y gas sumaron 26,7 billones de pesos en el cuatrienio. El ministro recordó que estos apoyos fueron concebidos originalmente como un esquema de subsidios cruzados, en el que las sobretarifas pagadas por algunos usuarios financiaban los descuentos otorgados a otros. Sin embargo, diversas decisiones adoptadas por el Congreso de la República redujeron esas fuentes de financiación, haciendo necesario cubrir estos subsidios con recursos del Presupuesto General de la Nación. Así, el gasto en este rubro pasó de 3,9 billones de pesos en 2022, equivalentes al 0,22% del PIB, a 7 billones en 2026, que representan el 0,37% del PIB.
Pago al FMI y precio de la gasolina
Otro rubro relevante fue el pago de un crédito flexible adquirido con el Fondo Monetario Internacional, también durante la administración de Iván Duque. Entre 2024 y 2025, el Gobierno destinó 23,1 billones de pesos para saldar esa obligación, lo que equivale al 1,25% del Producto Interno Bruto. El ministro Ávila afirmó que la atención de estas tres obligaciones redujo el espacio fiscal disponible para financiar otros programas del Estado, en un contexto de ajuste progresivo del precio de la gasolina. Para julio de 2026, el valor promedio del galón en las trece principales ciudades del país alcanzó los 15.848 pesos.
«Durante los dos últimos años del gobierno anterior (Iván Duque) se mantuvo estable el precio de la gasolina, pese a que los precios internacionales aumentaban de manera significativa. Como consecuencia, este gobierno tuvo que asumir desde el inicio de su mandato el costo de ese desfase, cubriendo con recursos del presupuesto nacional el déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles»
Germán Ávila, ministro de Hacienda
Las cifras presentadas por el Ministerio de Hacienda dejan ver el peso que tuvieron las herencias fiscales del gobierno anterior en las finanzas de la administración Petro. Mientras que el déficit del FEPC se originó en la decisión de no trasladar el aumento del precio internacional de los combustibles al consumidor final, los subsidios a la energía y el gas se vieron afectados por las exenciones legislativas que redujeron los ingresos del esquema de subsidios cruzados. El pago al FMI, por su parte, fue una obligación adquirida en 2020 para enfrentar la crisis derivada de la pandemia. En conjunto, estos 130 billones de pesos representan una de las mayores cargas fiscales asumidas por un gobierno en un periodo de cuatro años.












