El Gobierno del presidente Gustavo Petro ha preparado un borrador de decreto para proteger la Línea Negra de la Sierra Nevada de Santa Marta, una zona de vital importancia cultural y espiritual que abarca regiones como Valledupar, el Parque Tayrona, la Ciénaga Grande, Santa Marta y Ciénaga. Esta iniciativa, impulsada por el Ministerio del Interior bajo la liderazgo de Armando Benedetti, reconoce más de 340 sitios sagrados identificados y georreferenciados, e involucra directamente a los pueblos indígenas arhuaco, kogui, wiwa, kankuamo, taganga, ette ennaka y wayuu en la vigilancia y gestión del territorio.
El decreto valida la cartografía oficial elaborada por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) en colaboración con las comunidades indígenas y publicada en agosto de 2023, crea una Mesa de Seguimiento y Coordinación, y obliga a la Agencia Nacional de Tierras (ANT) a adquirir predios necesarios. Esta medida responde a la anulación del Decreto 1500 de 2018 por el Consejo de Estado, que señaló fallas técnicas como la ausencia de cartografía oficial y la falta de consulta previa. El proceso incluye mesas técnicas y una consulta previa programada entre febrero y mayo de 2026, con un fallo esperado del Consejo de Estado en febrero de ese mismo año.
Impacto en planificación y gestión territorial
La nueva normativa incorpora el concepto Seshizha, que representa la conexión entre espacios sagrados de tierra, litoral, aguas continentales y marinas, y obliga al uso de esta cartografía en la planificación urbana, licencias ambientales e infraestructura. Reconoce los derechos adquiridos de terceros y promueve una gestión compartida en zonas urbanas y turísticas. La Mesa de Seguimiento reunirá a ministros de Interior, Culturas, Salud, Educación, Ambiente y Agricultura; gobernadores de Cesar, La Guajira y Magdalena; directores de las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR); y delegados de la ANT, con la obligación de presentar informes semestrales.
Esta acción fortalece la legitimidad de la delimitación administrativa tras la cartografía IGAC y marca un avance en el respeto a los derechos territoriales indígenas, corrigiendo errores del pasado y asegurando una protección integral de la Sierra Nevada de Santa Marta para las futuras generaciones.











