Tres gestores de paz designados por el Gobierno Nacional, como parte de la política de Paz Total impulsada por el presidente Gustavo Petro, se encuentran con paradero desconocido tras haber sido beneficiados con la libertad para actuar como mediadores en procesos de negociación con grupos armados. Se trata de Édgar Humberto Restrepo Benjumea, alias Mono Clinton; Violeta Arango Ramírez, alias Violeta; y Jairo Arrigui Guenis, alias Antonio. La desaparición de estos tres individuos ha reactivado los cuestionamientos sobre los mecanismos de control y seguimiento de una figura que permite a condenados salir de prisión para colaborar en diálogos de paz, sin que hasta el momento las autoridades informen sobre su paradero o las acciones de monitoreo ejercidas sobre ellos.
El caso más reciente es el de alias Mono Clinton, quien cumplía una condena de 40 años por secuestro y otros delitos, y salió de prisión el pasado 20 de junio de 2025. Aproximadamente un mes después, en julio de ese mismo año, informó que viajaría a Medellín para visitar a su familia y desde entonces no se ha vuelto a saber nada de él. Las autoridades no han reportado ningún tipo de seguimiento que permita establecer su ubicación actual. Violeta Arango, por su parte, fue designada gestora de paz del Ejército de Liberación Nacional (Eln) en 2022, pero su proceso judicial por el atentado al Centro Comercial Andino de Bogotá en 2017, que dejó tres mujeres muertas y al menos diez personas heridas, sigue abierto. Jairo Arrigui Guenis, alias Antonio, integrante del Frente de Guerra Oriental del Eln, obtuvo su libertad en 2022 tras ser nombrado gestor de paz, pese a haber sido capturado en 2017 y condenado por homicidio.
La incógnita sobre el paradero de los gestores
La desaparición de estos tres beneficiarios de la figura de gestor de paz ha generado una ola de preguntas sin respuesta. En una columna publicada en la revista Cambio, el periodista Jorge Espinosa planteó directamente: «¿Dónde está ‘Antonio’?», refiriéndose a Jairo Arrigui Guenis. La pregunta refleja la preocupación por la falta de información pública sobre los mecanismos de control y monitoreo que debería ejercer el Gobierno sobre quienes son liberados para cumplir labores de mediación. Según fuentes consultadas, estos tres casos podrían ser apenas una muestra de una lista más extensa de gestores de paz cuyo paradero no está claro, lo que pone en entredicho la eficacia, transparencia y supervisión de la política de Paz Total.
«¿Dónde está ‘Antonio’?»
Jorge Espinosa, periodista, en columna de la revista Cambio
La situación ha provocado un nuevo debate sobre la implementación de la Paz Total, la bandera del gobierno Petro. La figura del gestor de paz fue diseñada para permitir que condenados por delitos relacionados con el conflicto armado salieran de la cárcel y contribuyeran como mediadores en negociaciones con grupos armados. Sin embargo, la falta de seguimiento efectivo y la desaparición de varios de estos designados generan dudas sobre si esta herramienta está siendo aprovechada o si, por el contrario, se está convirtiendo en un mecanismo que facilita la impunidad. Mientras tanto, las familias de las víctimas y la opinión pública esperan respuestas concretas sobre el paradero de los tres gestores y sobre el destino de una política que prometía paz pero que enfrenta crecientes cuestionamientos.










