La implementación de la Reforma Laboral de 2025 se ha convertido en el primer gran campo de batalla entre el Gobierno de Gustavo Petro y el equipo entrante del presidente electo Abelardo de la Espriella, a raíz de una agria disputa pública sobre la posibilidad de contratar y cotizar a la seguridad social por horas. Mientras los juristas del nuevo gobierno ven en la ley “ventanas” legales para reglamentar esta modalidad mediante decreto, el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, niega de forma tajante esa interpretación y advierte que se trata de un intento de imponer “la esclavitud laboral del siglo XXI”, asegurando que la movilización de los trabajadores lo impedirá.
La controversia estalló cuando el abogado laboralista Charles Chapman López, miembro del Comité Jurídico de Acrip Región Central e integrante del equipo de empalme laboral del presidente electo, aseguró que la reforma contiene artículos que permitirían al nuevo gobierno, que asumiría en agosto de 2026, expedir decretos para regular la cotización proporcional para microempresas, hogares e independientes. “Ya está listo el tema y lo está revisando el equipo de empalme. Lo bueno es que hay oportunidades en la ley laboral para hacerlo. Hay una norma para independientes, otra para microempresas y otra para contratos especiales”, declaró Chapman, quien puso como ejemplo el caso de una empleada doméstica que trabaja por días, la cual podría cotizar por jornada y acceder así a la seguridad social, formalizando este tipo de empleo.
Choque frontal por la interpretación de la norma
La reacción del ministro Sanguino no se hizo esperar y fue contundente. En una serie de declaraciones, el jefe de la cartera laboral desmintió categóricamente que la reforma aprobada por el Congreso habilite el trabajo por horas, una figura que calificó como un retroceso. “La Reforma Laboral no aprobó el trabajo por horas ni la cotización por horas. Esa es una bandera que el nuevo gobierno intentará imponer por decreto que detendremos con las y los trabajadores”, afirmó Sanguino, quien explicó que lo que la ley regula es la “cotización a tiempo parcial”, una figura completamente distinta que opera por semanas y no convierte la hora en la unidad de contratación ni de cotización.
El ministro fue más allá y acusó al presidente electo Abelardo de la Espriella y al exministro de Hacienda José Manuel Restrepo de intentar hacer realidad “el viejo sueño de Uribe”. Según Sanguino, el actual gobierno ya reglamentó la cotización parcial mediante decretos específicos para artistas, deportistas, trabajadoras domésticas, personas que trabajan mediante plataformas digitales y periodistas, entre otros sectores. “No mientan. Este Ministerio del Trabajo del presidente Gustavo Petro ya reglamentó la cotización parcial al Sistema de Seguridad Social para trabajadores que laboran menos de un mes o cuyos ingresos son inferiores al salario mínimo”, sentenció, refiriéndose a un salario mínimo de referencia de 2.000.000 de pesos.
“No permitiremos que impongan la esclavitud laboral del siglo XXI. Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo intentarán hacer realidad el viejo sueño de Uribe: imponer el trabajo por horas y la cotización por horas en Colombia. Con las y los trabajadores los vamos a detener.”
Antonio Sanguino, ministro de Trabajo
Por su parte, Chapman López sostiene que la reforma dejó “unas ventanas” legales basadas en artículos que permiten pagos proporcionales, con la salvedad de que no aplican a actividades a tiempo completo y que la vigilancia de este esquema estaría a cargo de la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscal (Ugpp). El abogado también señaló que la norma exige formalidades para aplicar la cotización proporcional. Sin embargo, para el Gobierno Petro, esa interpretación es un engaño, pues insiste en que la cotización parcial ya opera por semanas y que convertir la hora en la unidad base de contratación y cotización rompería la asimetría de protección al trabajador, abriendo la puerta a una flexibilización que considera nociva. El debate, que se da en el marco del proceso de empalme, promete escalar en los próximos meses, mientras el país espera una definición sobre el futuro del mercado laboral.











