En una operación conjunta que involucró a la Policía Nacional de Colombia, el Ejército Nacional, la Fiscalía General de la Nación, la DEA y la Policía de Ecuador, las autoridades lograron desmantelar un laboratorio subterráneo ubicado en el departamento de Nariño, en la frontera colombo-ecuatoriana. Durante el operativo se incautaron 2,3 toneladas de cocaína, así como 650 galones de insumos químicos líquidos y 420 kilogramos de insumos químicos sólidos. La infraestructura clandestina, que estaba completamente bajo tierra y equipada para producir y almacenar estupefacientes, fue detectada tras labores de inteligencia que permitieron ubicar este punto estratégico de una red de narcotráfico con vínculos con disidencias de las Farc y rutas hacia Centroamérica y Norteamérica.
Este golpe se enmarca en una ofensiva que en menos de seis días ha dejado la destrucción de 23 laboratorios de pasta base de coca en municipios de Nariño como Barbacoas, El Charco, Olaya Herrera y Tumaco. Según los reportes oficiales de la Policía, el Ejército y la Fiscalía, el impacto económico para las estructuras ilegales supera los 700 millones de pesos. Además, las autoridades recogieron evidencia como documentos falsos, registros de envíos y equipos de comunicación que permitirán avanzar en las investigaciones.
Golpe a las finanzas de los grupos ilegales
Paralelamente, en la última semana se localizaron 14 complejos cocaleros en El Carmen del Darién (Chocó) y Tierra Alta (Córdoba), avaluados en 393 millones de pesos y presuntamente administrados por la subestructura Javier Yépez Contreras del Clan del Golfo. En esos sitios se encontraron 4.475 galones de ACPM, 1.172 galones de gasolina y 200 kilogramos de hoja de coca picada, además de maquinaria para el procesamiento. La pasta base de coca producida en Chocó y Córdoba era transformada en clorhidrato de cocaína en los laboratorios de Nariño, para luego ser enviada al exterior por rutas del Pacífico. Las autoridades han incrementado los operativos en esa región ante el aumento de salidas de cargamentos de estupefacientes, considerando que este desmantelamiento constituye uno de los golpes más fuertes recientes contra las redes de narcotráfico en la frontera colombo-ecuatoriana.












