La credibilidad de las estadísticas oficiales de empleo en Colombia está en el centro de un intenso debate después de que empresarios y principales gremios del país pusieran en duda la confiabilidad de las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). La controversia, que enfrenta los datos del Dane con los registros administrativos de la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (Pila), fue avivada por un reciente informe de la Universidad de Antioquia que señala presuntos errores en la medición del empleo formal, generando un cruce de declaraciones entre los líderes gremiales, la directora de la entidad y el Ministerio del Trabajo.
El presidente de Fenalco, Jaime Cabal, aseguró que el gremio tiene una “duda cada vez más creciente” sobre la veracidad de las cifras laborales oficiales, al considerar que no es normal que el desempleo marque niveles históricamente bajos mientras la economía crece lentamente. “No parece normal, y marcha en contravía con la lógica económica, que mientras el crecimiento del PIB del país avance lentamente, el desempleo actual sea el más bajo de lo corrido de este siglo”, afirmó Cabal. En la misma línea, Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), señaló que llevan meses resaltando una inconsistencia evidente entre los datos que publica el Dane y los que arroja la Pila, que es el registro oficial de personas que cotizan a la seguridad social. Mientras la entidad reporta un aumento de 814.000 empleos formales, los registros de la Pila indican una pérdida de 170.000 puestos de trabajo en el periodo.
La defensa del Dane y la confrontación metodológica
La directora del Dane, Piedad Urdinola, salió al paso de las críticas defendiendo la solidez técnica de sus mediciones y recordando que Colombia, desde su ingreso a la Ocde, se comprometió a seguir los más altos estándares internacionales. Urdinola explicó que la Gran Encuesta Integrada de Hogares (Geih) mide la oferta laboral, es decir, cuántas personas están trabajando o buscando empleo, mientras que la Pila mide la demanda, contabilizando los puestos de trabajo registrados en el sistema de seguridad social. “Muchos cotizantes no son ocupados como tal, incluye pensionistas, rentistas, ediles, beneficiarios de programas de reincorporación, voluntarios, etc. De manera que no es posible hacer la comparación entre las dos fuentes, porque sería comparar peras con manzanas”, subrayó la funcionaria.
La directora añadió que, incluso depurando la Pila con la información de la Relab (una base de datos que cruza información laboral), las cifras del Dane se mantienen. Según esta metodología, en 2024 se crearon 615.000 empleos formales y, para febrero de 2025, la cifra fue de 541.000 empleos más que en el mismo mes de 2024. Urdinola también recordó que los datos de la Pila requieren actualizaciones hasta 12 meses después por cotizaciones tardías, un factor que podría explicar parte de la diferencia.
«Esta situación merece una revisión metodológica porque mucho tememos que la información que se publica regularmente no está dando información fidedigna sobre variables sociales y económicas altamente relevantes»
Bruce Mac Master, presidente de la Andi
La propuesta de autonomía para el Dane y la postura del Gobierno
Frente a la desconfianza generada, Jaime Cabal propuso una solución institucional de fondo: que el Dane pase a ser una entidad independiente, similar al Banco de la República. “Conviene que el Dane pase a ser una entidad independiente como lo es el Banco de la República, es decir, que tenga una autonomía propia y de esa manera se blinda la credibilidad de las estadísticas del país”, afirmó el dirigente gremial, buscando que la entidad quede blindada de cualquier interferencia política. Sin embargo, el ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, respaldó plenamente al Dane, calificando sus mediciones como técnicamente válidas y destacando la política de formalización laboral del Gobierno. “Son fuentes distintas, complementarias y técnicamente válidas”, concluyó Sanguino, quien ve en las cifras un avance en la formalización que, según la entidad, habría crecido junto con una productividad laboral del 3% en 2024, mientras la economía creció un 1,6%.












