Lucy Gómez, conocida en redes como la «mamá» adoptiva de Lupita, la guacamaya Ara ararauna que se ha convertido en la inseparable compañera de ciclistas en el Eje Cafetero, confirmó este fin de semana que el ave es completamente real y no un producto de inteligencia artificial, como dudaban muchos usuarios en internet. La historia comenzó hace dos años, en 2023, cuando Lupita llegó junto a su pareja a la casa de Gómez en Calarcá, Quindío, en medio de una noche fría y tras un ruido peculiar de comunicación que alertó a la familia. El video protagonizado por el ciclista colombiano Diego Pescador junto a Lupita, compartido el 31 de diciembre de 2025 por el medio local Quindío Ciclismo, se viralizó generando miles de interacciones y cuestionamientos sobre su autenticidad.
Gómez, aficionada al ciclismo y propietaria del Instagram @lucyg202027 donde comparte videos diarios de Lupita, relató cómo las guacamayas llegaron «aporreaditas» al techo de su hogar, aún aprendiendo a volar, y cómo les brindaron refugio, comida y cariño hasta que se integraron a la familia. Aunque la pareja de Lupita falleció con el tiempo, el ave hembra mantiene su libertad absoluta: duerme en un árbol cercano, come en fincas vecinas de los cafetales circundantes y recorre todas las zonas aledañas, siendo conocida y sociable por todos en el sector. «Es un animal espectacular, amoroso. Es libre», enfatizó Gómez, subrayando que no tiene jaula y que el territorio entero, incluyendo las fincas alrededor, es su casa.
La intervención de las autoridades y el regreso de Lupita
La popularidad del video no estuvo exenta de controversias, ya que en Colombia la tenencia de animales silvestres como la Ara ararauna no está permitida, lo que motivó la intervención de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ) y la Policía Ambiental, quienes se llevaron temporalmente a Lupita. Sin embargo, el ave escapó y regresó por su cuenta a la finca de Gómez, reafirmando su vínculo con el lugar. Este episodio recuerda a Frankie, la guacamaya de la misma especie que acompañaba al ciclista italiano Michele Scarponi, destacando cómo estas aves pueden formar lazos profundos con humanos en entornos naturales.
«Ella no es inteligencia artificial, es real. Ella llegó hace dos años acá, llegó con su parejita, apenas habían aprendido a volar. Llegaron a este techo aporreaditos en una noche de frío. Escuchamos un ruido muy raro porque ellos tienen un ruido rarísimo de comunicarse y salimos a ver y eran dos guacamayos y les dimos refugio, comida y ahí empezaron a crecer y a pegarse a la familia, a la casa, pero como le digo, duermen en ese árbol».
Lucy Gómez, dueña y «mamá» adoptiva de Lupita
Con esta aclaración, Gómez busca disipar las dudas surgidas en plataformas como Instagram (@quindiociclismo_col y @diegopescador.21) y YouTube de Quindío Ciclismo, invitando a los ciclistas y amantes de la naturaleza a disfrutar de la presencia libre de Lupita en los paisajes cafeteros del Quindío. La guacamaya, ahora un ícono local, simboliza la armonía entre humanos y fauna silvestre en el Eje Cafetero, siempre que se respete su hábitat natural.

















