En un ejemplo pionero de integración y resocialización, la banda Simbiontes se ha consolidado como la primera agrupación mixta de rock en Colombia, formada por funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) y personas privadas de la libertad en la cárcel La Modelo de Bogotá. Nació en 2022 y está integrada por Lelio Camacho, guardián y músico; Óscar Betancourt, dragoneante responsable de Creación Artística; Jonathan Pedraza, guitarrista y compositor interno con una condena superior a los diez años; Miguel Ángel Barrero, saxofonista interno cuya sentencia inicial de dieciséis años ha sido reducida por redención; y Jeffrey Otavo, dragoneante y baterista. Mitad funcionarios y mitad internos, crean, interpretan y presentan canciones originales y versiones de rock en español e inglés, tanto dentro como fuera del penal, con el fin de fomentar la cooperación, reducir tensiones y hostilidades en un ambiente carcelario marcado por el peso emocional.
La cárcel La Modelo, construida entre 1957 y 1960, enfrenta una grave crisis de hacinamiento, insalubridad y violencia, con una capacidad para 2.662 internos pero albergando actualmente 4.496 según cifras oficiales y hasta 5.000 de acuerdo con los funcionarios. La Corte Constitucional la declaró en estado de cosas inconstitucional, y eventos como el motín de marzo de 2020, que dejó 23 internos muertos y 83 heridos, o el reciente asesinato de un funcionario en 2025, subrayan la necesidad de iniciativas como esta. Simbiontes, destacada por el diario El País de España como la primera de su tipo en el país, rompe barreras al unir a guardianes e internos en la música, promoviendo la reconstrucción personal, la esperanza y la reducción de antagonismos en un espacio donde, como señalan sus miembros, no hay enemigos sino personas compartiendo un destino común.
Voces que unen en el rock carcelario
El repertorio de Simbiontes incluye siete canciones originales y versiones de rock, con letras centradas en la superación personal, el amor propio, la esperanza, la ansiedad y la resiliencia. Sus integrantes destacan el poder transformador de la música: Lelio Camacho afirma que buscan mostrar que en la cárcel hay vida y que guardias e internos pueden trabajar juntos para transformar vidas y prevenir que otros caigan allí.
«Tenemos un lema muy claro: la música libera… La idea es promover la unión, la reducción de la hostilidad, porque el ambiente en la cárcel es pesado entre internos y funcionarios. Nosotros no somos enemigos; estamos juntos porque así nos tocó, nosotros trabajando y ellos pagando su pena. La idea es poder llevarlo de la mejor manera, y la música es de gran ayuda.»
Óscar Betancourt, dragoneante
Para Jonathan Pedraza, la experiencia es como un volver a nacer, un refugio en medio de la tormenta, mientras que Miguel Ángel Barrero la describe como un bálsamo total y una escuela maravillosa para proyectarse a una vida futura. Jeffrey Otavo enfatiza que en el escenario son una familia que rompe el muro divisorio.
«Somos una unión para generar música, en el escenario somos una familia. Rompemos ese muro.»
Jeffrey Otavo, dragoneante
Desde su cuenta oficial en Instagram @Simbiontesoficial, la banda invita a conocer su labor, respaldada por reportajes como el de Álvaro Tavera para Colprensa. Simbiontes no solo genera arte, sino que siembra semillas de cambio en uno de los penales más emblemáticos de Colombia, demostrando que la música puede ser puente hacia la humanidad compartida.












