El exsenador y exdirector del Departamento de Prosperidad Social, Gustavo Bolívar, presentó en las últimas horas una nueva tanda de pruebas que, según él mismo, evidencian un presunto fraude electoral en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 21 de junio de 2026, en las que resultó electo Abelardo de la Espriella. La denuncia, difundida en la red social X bajo el título “Pruebas del fraude. Parte IV”, apunta directamente contra la Registraduría Nacional y se sustenta en un análisis comparativo del comportamiento de los votantes entre la primera y segunda vuelta de los comicios de 2018, 2022 y 2026, así como en cambios en el manejo de los formularios E-14 que habrían facilitado alteraciones sin dejar rastro.
Bolívar puso el foco en un incremento inusual de votos entre la primera y segunda vuelta. Mientras en 2018 el aumento fue de 34.345 sufragios (de 19.636.714 a 19.671.059), en 2022 ese salto llegó a 1.269.279 votos (de 21.418.631 a 22.687.910). Sin embargo, en 2026 el crecimiento se disparó a 2.367.060 votos, pasando de 23.978.304 a 26.345.364. “Explica por qué hay tantos municipios con más votantes que habitantes”, escribió el exsenador, quien sostiene que esas cifras en sí mismas constituyen una anomalía estadística que debería investigarse.
Los formularios E-14 y la desaparición de los metadatos
El núcleo técnico de la denuncia gira en torno al manejo de los formularios E-14, los documentos oficiales que registran la votación en cada mesa. De acuerdo con Bolívar, hasta las elecciones de 2022, incluyendo las que le dieron el triunfo a Gustavo Petro, la Registraduría subía esos formularios a su plataforma en una sola tirilla que contenía tanto los datos de votación como las firmas de los jurados de votación. A partir de las elecciones regionales de 2023, sin embargo, la entidad decidió subir las actas en dos bloques separados: por un lado la información de la votación y por otro las firmas de los jurados. “No sabemos cuándo se genera el archivo, ni la hora en que se crea, ni la hora y la fecha en que se modifica. Todo un sistema electoral que define la democracia, expuesto a cambios de última hora sin dejar huella”, denunció Bolívar.
El exfuncionario subrayó que antes de 2023 los archivos incluían metadatos y candados digitales que permitían verificar si alguien había manipulado los documentos. “Hasta las elecciones de 2022 que ganó Petro había metadata, se podía comprobar si le metían mano a los archivos. Por eso descubrimos el fraude de las cuatro curules al Senado en 2022”, recordó. La separación de las firmas, según su argumento, abriría la puerta para anexarlas a documentos alterados sin posibilidad de control forense.
“En 1.350 puestos de votación se da un fenómeno imposible: votación por bloques perfectamente sincronizados que sí o sí solo puede hacer un software”.
Gustavo Bolívar, exsenador
Bolívar también señaló un patrón matemático que calificó de “imposible” en más de 1.350 puestos de votación. Según su análisis, en esos lugares la votación se comportó en bloques perfectamente sincronizados entre los candidatos, lo que, en sus palabras, solo puede ser producto de la intervención de un software y no del comportamiento humano natural. El exsenador insistió en que la administración de los datos electorales sigue en manos de empresas privadas, pese a que el Consejo de Estado ordenó que fuera asumida por entidades públicas. “Favor RT”, concluyó en su publicación, instando a que las pruebas se viralicen como vía para presionar una investigación formal por parte de las autoridades electorales.












